DIOS REPOSÓ

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4 Porque en cierto lugar dijo así del séptimo día: Y reposó Dios de todas sus obras en el séptimo día.
5 Y otra vez aquí: No entrarán en mi reposo.(Hebreos 4:4-5)

Gr. katapáu, “cesar”, “descansar”. Este verbo y el sustantivo afín katápausis denotan cesación de trabajo u otra actividad y el estado o condición de inactividad que se produce (ver com. cap. 3: 11). La palabra hebrea equivalente, shabath, que se traduce “reposó” en Gén. 2 :2, el pasaje que aquí se cita , literalmente significa “cesar” de trabajo o de actividad.

Por lo tanto, katapáu y shabath incluyen tanto cesación de actividad previa como el estado de inactividad que sigue a dicha cesación. Ambos aspectos de ese significado fueron reales en el “reposo” de Dios en ese primer día sábado. Cesó de crear y después continuó en un estado de inactividad en lo que respecta a nuevos actos de creación. las “obras” de la creación estuvieron completas en todo respecto, y en aquel primer día sábado -que el Señor estableció como un recordativo de la creación-

Dios comenzó su “reposo” de la creación de la tierra. En lo que respecta a nuestro mundo, Dios nunca ha reiniciado la obra de crear de la cual cesó entonces, y tampoco ha anulado o modificado las leyes que estableció para gobernar el mundo natural. El autor de Hebreos enfoca la atención sobre la creación -incluso del mundo natural, de las leyes que lo gobiernan, del hombre, y del propósito de Dios para él y para el mundo- como un acto completo no sujeto a revisiones posteriores. El énfasis que se hace aquí es en la cesación de Dios de una actividad creadora posterior

El sábado de la semana de la creación fue también el primer día completo de la vida de Adán. Sus experiencias en ese día fueron un anticipo del “reposo” eterno que le estaba reservado si permanecía leal a Dios. Nuestra observancia del séptimo día de la semana como día de reposo, testifica de nuestra fe en el Dios verdadero como el Creador de todas las cosas, y es una expresión visible de esa fe. También testifica de nuestro deseo de vivir en armonía con su gran propósito eterno para este mundo implícito en la creación de esta tierra y del hombre para que viviera en ella- y del propósito divino para nosotros como individuos. Ver Exo. 20: 8; Eze. 20: 12, 20; Isa. 58: 13. Así como permanece inmutable el propósito original de Dios para este mundo -su “reposo”-, de la misma manera permanece inmutable el día de reposo o séptimo día, el día de “reposo” que él estableció como un recordativo de la creación para que no olvidáramos su propósito al crear este mundo. Por eso la observancia del reposo del séptimo día testifica no sólo de la fe en Dios como Creador de todas las cosas, sino también de la fe en su poder para transformar la vida y hacer idóneos a los seres humanos para que entren en ese “reposo” eterno que originalmente fue para los habitantes de esta tierra. De modo que el sábado da testimonio tanto del poder creador como del poder santificador de Dios, y su observancia es un reconocimiento de fe en su poder para crear y volver a crear, o santificar la vida de los seres humanos. Todas sus obras. En Gén. 2: 2 se hace referencia a las “obras” creadas en el mundo natural como se describen en el capítulo anterior.

(CBA)

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