El acusador y su obra

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Me ha entristecido mucho leer el folleto publicado por el hermano S. y por los que estaban asociados con él en la obra que estaba haciendo. Sin mi consentimiento han tomado porciones de los Testimonios y las han insertado en el folleto que han publicado, para causar la impresión de que mis escritos sostienen y aprueban la opinión que ellos defienden. Al hacerlo han llevado a cabo algo que no es ni justo, ni recto. Al tomarse ciertas libertades sin mi autorización han presentado a la gente una teoría que tiende a engañar y destruir. En tiempos pasados muchos otros han hecho esto mismo, para causar la impresión que los Testimonios apoyaban opiniones insostenibles y falsas.{IR 43.1}

Se me ha mostrado que la actitud adoptada por el Hno. S. y sus simpatizantes no es definida sino que es uno de esos “He aquí” y “He allí”, que caracterizarán los días en que vivimos. Como una muestra de la forma como el Hno. S. ha compilado este folleto, presentaré el siguiente incidente: Escribí una carta particular a uno de nuestros pastores, y con bondad, pensando que podría ser de ayuda para el Hno. S., aquel hermano le envió una copia; pero éste, en lugar de considerarla como algo destinado a su ayuda personal, imprimió porciones de ella en el folleto como un testimonio inédito, para respaldar la opinión que ha adoptado. ¿Es esto honesto? No había nada en el testimonio que sostuviera la opinión del Hno. S., pero él lo aplicó erróneamente, como muchos hacen con los textos de la Escritura, para perjuicio de su propia alma y de las almas de los demás. Dios juzgará a los que sin autorización se toman ciertas libertades y utilizan métodos fraudulentos para dar renombre e influencia a lo que ellos consideran que es la verdad. Al utilizar una carta privada enviada a otra persona, el Hno. S. ha hecho mal uso de los esfuerzos bondadosos de alguien que deseaba ayudarlo. Las personas que publicaron el panfleto sobre el Fuerte Clamor y la caída de todas las iglesias, dan evidencia de que el Espíritu Santo de Dios no está obrando en ellas. “Por sus frutos los conoceréis”. {IR 43.2}

Los que reciban los folletos que defienden estas falsas opiniones, se quedarán con la impresión de que yo las apoyo, y estoy unida con esos obreros en proclamar lo que ellos designan como “nueva luz”. Yo sé que su mensaje está mezclado con la verdad, pero esa verdad está falsamente aplicada y pervertida por su relación con el error. Quisiera decir al hermano que envió a estos hombres una copia de una carta que yo le escribí, que no tengo la intención de censurarlo, y nadie debe arrojar la menor culpa sobre él concerniente a este asunto. Si yo lo juzgara falsamente y lo censurara, cuando sus motivos e intenciones eran buenos, incurriría en el desagrado de Dios. Si el hermano a quien él intentó ayudar se ha tomado libertades y ha traicionado la confianza que depositó en él, no debe culparse por ello ni apenarse por los resultados de la infidelidad del otro.{IR 45.1}

 

Instrucción a los discípulos

 

Hay asuntos en los Testimonios que se han escrito, no para el mundo en general, sino para los creyentes hijos de Dios, y no esapropiado publicar para el mundo la instrucción, la advertencia, el reproche o los consejos de ese carácter. El Redentor del mundo, el Enviado de Dios, el Maestro más grande que los hijos de los hombres jamás hayan conocido, presentó algunos temas de instrucción, no para el mundo, sino sólo para sus discípulos. Aunque tenía mensajes destinados a las multitudes que se apiñaban a su paso, también tenía alguna luz e instrucciones especiales para comunicar a sus seguidores que no impartió a la gran muchedumbre, pues ésta no las habría entendido ni apreciado. Envió a sus discípulos a predicar, y cuando regresaron de su primera labor misionera y tenían diversos incidentes que relatar concerniente a su éxito en la predicación del Evangelio del reino de Dios, les dijo: “Venid vosotros aparte a un lugar desierto, y descansad un poco”. En un lugar recluido Jesús impartió a sus seguidores la clase de instrucciones, consejos, palabras de cautela y de corrección que él vio que necesitaban en sus métodos de trabajo; pero la instrucción que les dio a ellos no debía ser difundida entre la heterogénea multitud porque estaba destinada solamente a sus discípulos. {IR 45.2}

En repetidas oportunidades, cuando el Señor realizó milagros de sanidad, encargó a las personas a quienes había beneficiado que no contaran a nadie lo que había hecho. Debían acatar su orden dándose cuenta de que Cristo no les pediría silencio por una razón baladí, sino que había un motivo que lo justificaba, y en ninguna manera debían hacer caso omiso de su expreso deseo. Debía haber sido suficiente para ellos saber que él deseaba que guardaran el secreto y que tenía buenas razones para formular su pedido. El Señor sabía que al sanar a los enfermos, al obrar milagros para devolver la vista a los ciegos y para limpiar a los leprosos, estaba poniendo en peligro su propia vida; pues como los sacerdotes y príncipes no quisieron reconocer las evidencias que él les dio de su divina misión, lo interpretarían erróneamente, falsearían sus motivos y lanzarían acusaciones contra él. Es cierto que hizo muchos milagros en forma abierta; sin embargo, en algunos casos solicitó que aquellos a quienes había beneficiado, no dijeran a nadie lo que había hecho por ellos. Cuando se levantó el prejuicio, cuando se manifestaron la envidia y los celos, y se lo asechaba a cada paso, abandonó las ciudades, y fue en busca de los que escucharían y apreciarían la verdad que vino a impartir. {IR 46.1}

El Señor Jesús consideró necesario aclarar a sus discípulos muchas cosas que no explicó a las multitudes. Les reveló plenamente la razón del odio manifestado hacia él por los escribas, fariseos y sacerdotes, y les habló de su sufrimiento, su traición y su muerte; pero no explicó al mundo esos temas con tanta claridad. Tenía advertencias que dar a sus seguidores, y les reveló los dolorosos acontecimientos que vendrían para que estuvieran prevenidos. Dio a sus seguidores instrucciones preciosas que ellos mismos no comprendieron hasta después de su muerte, resurrección y ascensión. Cuando el Espíritu Santo fue derramado sobre ellos, todas las cosas que él les había dicho volvieron a su memoria.{IR 48.1}

 

Traicionar un sagrado cometido

 

Hubiera sido traicionar un sagrado cometido el tomar algo que Jesús propuso permaneciera en secreto y publicarlo a los demás, para traer vituperio y menoscabo sobre la causa de la verdad. El Señor ha dado a su pueblo oportunos mensajes de advertencia, reprensión, consejo e instrucción, pero no es apropiado sacar estos mensajes de su contexto para ponerlos donde aparentemente dan fuerza a mensajes erróneos. En el folleto publicado por el Hno. S. y sus asociados, acusa a la iglesia de Dios de ser Babilonia, e insta a la gente a separarse de ella. Esta obra no es ni honrada ni justa. Al compilar ese trabajo, han usado mi nombre y mis escritos para sostener lo que yo desapruebo y denuncio como error. Las personas a cuyas manos llegue este panfleto cargarán sobre mí la responsabilidad de esta falsa opinión, cuando esto es completamente contrario a las enseñanzas de mis escritos y a la luz que Dios me ha dado. No vacilo en decir que los que insisten en llevar adelante esta obra están sumamente engañados. {IR 48.2}

 

Un mensaje falso

 

Durante años he dado mi testimonio en el sentido de que cuando se levantan personas con la pretensión de tener gran luz, y sin embargo abogan por la demolición de lo que el Señor ha estado edificando por medio de sus instrumentos humanos, esas personas están muy engañadas y no trabajan en colaboración con Cristo. Los que aseveran que las iglesias adventistas constituyen Babilonia, o una parte de Babilonia, deberían quedarse en casa. Deténganse y consideren cuál es el mensaje que debe ser proclamado en este tiempo. En lugar de trabajar con los agentes divinos para preparar un pueblo que pueda subsistir en el día del Señor, se han puesto de parte del acusador de los hermanos, que los acusa de día y de noche delante de Dios. Los agentes satánicos movidos por impulsos provenientes de las regiones inferiores, han inspirado a ciertos hombres para que se unan en una confederación maligna con el fin de confundir, maltratar y angustiar al pueblo de Dios… El propósito de Satanás consiste en extirparlos de la tierra, para que nadie le pueda disputar su supremacía en todo el mundo. {IR 49.1}

 

Acusaciones satánicas

 

Al profeta se le presentó la escena de la acusación de Satanás. Dice: “Me mostró al sumo sacerdote Josué el cual estaba delante del ángel de Jehová, y Satanás estaba a su mano derecha para acusarle”. Jesús es nuestro gran Sumo Sacerdote en los cielos. ¿Y qué está haciendo? Está efectuando una obra de intercesión y expiación en favor de sus hijos que creen en él. Por medio de la justicia imputada de Cristo, los miembros de su pueblo son aceptados por Dios como personas que confiesan ante el mundo que pertenecen a Dios y guardan todos sus mandamientos. Satanás está lleno de maligno odio contra ellos, y manifiesta hacia ellos el mismo espíritu que manifestó hacia Jesús cuando estaba en la tierra. Cuando Cristo se hallaba ante Pilato, el gobernante romano trató de liberarlo, y deseó que el pueblo decidiera librar a Jesús de la terrible prueba por la cual estaba por pasar. Presentó ante la multitud clamorosa al Hijo de Dios y al criminal Barrabás, e inquirió: “¿A quién queréis que os suelte? ¿A Barrabás, o a Jesús que se dice el Cristo?” “Y ellos dijeron: A Barrabás. Pilato les dijo: ¿Qué, pues, haré de Jesús, llamado el Cristo? Todos le dijeron: ¡Sea crucificado!” {IR 50.1}

El mundo estaba agitado por la enemistad de Satanás, y cuando se le pidió que decidiera entre el Hijo de Dios y el criminal Barrabás, los judíos escogieron al maleante antes que a Jesús. Las ignorantes multitudes fueron inducidas, por los engañosos razonamientos de los que se hallaban en alta posición, a rechazar al Hijo de Dios, para escoger a un ladrón y homicida en su lugar. Recordamos todos que todavía estamos en un mundo donde Jesús, el Hijo de Dios, fue rechazado y crucificado, un mundo en el que todavía permanece la culpa de despreciar a Cristo y preferir a un ladrón antes que al Cordero inmaculado de Dios. A menos que individualmente nos arrepintamos ante Dios de la transgresión de su ley, y ejerzamos fe en nuestro Señor Jesucristo, a quien el mundo ha rechazado, estaremos bajo la plena condenación merecida por los que eligieron a Barrabás en lugar de Jesús. El mundo entero está acusado hoy del rechazamiento y el asesinato deliberado del Hijo de Dios. La Palabra guarda registro de que judíos y gentiles, reyes, gobernadores, ministros, sacerdotes y pueblo—todas las clases y sectas que revelan el mismo espíritu de envidia, odio, prejuicio e incredulidad manifestado por los que entregaron a la muerte al Hijo de Dios—desempeñarían el mismo papel si se les presentará la oportunidad que tuvieron los judíos y la gente del tiempo de Cristo. Participarían del mismo espíritu que exigió la muerte del Hijo de Dios. {IR 51.1}

En la escena en que se representa la obra de Cristo por nosotros, y la decidida acusación de Satanás contra nosotros, Josué aparece como el sumo sacerdote e interpone una demanda en favor del pueblo que guarda los mandamientos de Dios. Al mismo tiempo Satanás presenta al pueblo de Dios como compuesto de grandes pecadores, y le muestra al Señor la lista de los pecados que los tentó a cometer durante sus vidas, y exige que debido a sus transgresiones sean entregados en sus manos para su destrucción. Exige que no sean protegidos por los ángeles ministradores contra la confederación del mal. Está lleno de odio porque no puede atar en manojos a los hijos de Dios con el mundo, a fin de que le rindan completa obediencia. Los reyes, príncipes y gobernantes se han puesto el rótulo del anticristo, y se los representa mediante el dragón que hará guerra contra los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen la fe de Jesús. En su enemistad contra el pueblo de Dios se muestran culpables también de la elección de Barrabás en lugar de Cristo. {IR 52.1}

 

El mundo tiene que rendir cuentas

 

Dios tiene un pleito con el mundo. Cuando sesione el juicio y los libros se abran, él tendrá una terrible cuenta que arreglar, que ahora mismo haría que el mundo temiera y temblara, si los hombres no estuvieran enceguecidos y hechizados por los engaños y las seducciones satánicas.{IR 53.1}

Dios llama al mundo a cuentas por la muerte de su Hijo unigénito a quien virtualmente ha vuelto a crucificar, y ha entregado a la vergüenza pública al perseguir a su pueblo. El mundo ha rechazado a Cristo en la persona de sus santos, ha rehusado sus mensajes al rechazar los mensajes de sus profetas, apóstoles, y mensajeros. Ha rechazado a los que han sido colaboradores de Cristo, y por esto tendrá que rendir cuentas. {IR 53.2}

 

Se reprende al acusador

 

Satanás está a la cabeza de todos los acusadores de los hermanos; pero cuando presenta los pecados del pueblo de Dios, ¿qué contesta el Señor? Dice: “Jehová te reprenda, oh Satanás; Jehová que ha escogido a Jerusalén te reprenda. ¿No es éste un tizón arrebatado del incendio? Y Josué estaba vestido de vestiduras viles, y estaba delante del ángel”. Satanás presenta a los escogidos y leales hijos de Dios, como llenos de contaminación y pecado. Podría describir específicamente los pecados de que han sido culpables. ¿No puso en marcha él mismo toda la confederación del mal para inducirlos, mediante sus artes seductoras, a cometer esos mismos pecados? Pero ellos se han arrepentido; han aceptado la justicia de Cristo. Estaban, por lo tanto, ante Dios, vestidos del manto de la justicia de Cristo, y “habló el ángel, y mandó a los que estaban delante de él, diciendo: Quitadle esas vestiduras viles. Y a él, le dijo: Mira que he quitado de ti tu pecado, y te he hecho vestir de ropas de gala”. Todo pecado del cual habían sido culpados fue perdonado, y estaban en pie delante de Dios como elegidos y fieles, como inocentes, como perfectos, como si nunca hubieran pecado. {IR 54.1}

 

Una palabra de aliento

 

“Después dijo: Pongan mitra limpia sobre su cabeza. Y pusieron [los ángeles de Dios] una mitra limpia sobre su cabeza, y le vistieron las ropas. Y el ángel de Jehová [Jesús, el Redentor de ellos] estaba en pie. Y el ángel de Jehová amonestó a Josué, diciendo: Así dice Jehová de los ejércitos: Si anduvieres por mis caminos, y si guardares mi ordenanza, también tú gobernarás mi casa, también guardarás mis atrios, y entre éstos que aquí están te daré lugar”. Quisiera que todos los que pretenden creer la verdad presente, pensaran seriamente en las maravillas presentadas en este capítulo. Por débil y aquejado de flaquezas que sea el pueblo de Dios, los que se arrepienten de la deslealtad al Señor en esta generación mala y perversa, y vuelven a serle leales, estando firmes en la vindicación de la santa ley de Dios, reparando la brecha abierta por el hombre de pecado bajo la dirección de Satanás, serán contados como hijos de Dios, y por la justicia de Cristo aparecerán perfectos delante del Señor. La verdad no siempre yacerá en el polvo para ser pisoteada por los hombres. Será magnificada y hecha honorable; aun ha de erguirse para brillar en todo su prístino fulgor y perdurará por los siglos de los siglos.—The Review and Herald, 22-29 de agosto de 1893; reimpreso en Testimonios para los Ministros, 32-40. {IR 55.1}

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