El consejo del amigo alegra

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El ungüento y el perfume alegran el corazón, y el cordial consejo del amigo, al hombre. Proverbios 27:9.

Para todos, las cosas van mal de vez en cuando; la tristeza y el desánimo oprimen a toda alma. Entonces una presencia personal, un amigo que consuele e imparta fortaleza, desvía los dardos del enemigo que estaban destinados a destruir. No existe ni la mitad de los amigos cristianos que debiera haber. En horas de tentación, en una crisis, ¡de qué valor es un verdadero amigo! En esos momentos Satanás envía sus instrumentos para que los pies vacilantes tropiecen; pero los verdaderos amigos dispuestos a aconsejar, impartirán una atractiva esperanza, la fe tranquilizadora que eleva al alma. ¡Oh, tal ayuda es de más valor que las perlas preciosas!—Carta 7, 1883.

La vida de Samuel desde su tierna infancia fue una vida de piedad y devoción. Fue puesto bajo el cuidado de Elí en su adolescencia, y la amabilidad de su carácter atrajo el cálido afecto del anciano sacerdote. Era amable, generoso, diligente, obediente y respetuoso…

Era una cosa singular que entre Elí, el principal magistrado de la nación, y ese niño sencillo, existiera una amistad tan ardiente. Samuel era voluntario y afectuoso, y ningún padre amó más tiernamente a su hijo como Elí a este joven.—The Signs of the Times, 19 de octubre de 1888.

Un apretón de manos enérgico y servicial de un verdadero amigo, tiene más valor que el oro y la plata.—Carta 16, 1886.

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