Falsas nociones de santificación | Joyas de los Testimonios 1

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Falsas nociones de santificación | Joyas de los Testimonios 1


 

Dios está ahora probando a su pueblo. Está desarrollando su carácter. Los ángeles están pesando el valor moral, y llevando un registro fiel de todos los actos de los hijos de los hombres. Entre los que profesan ser hijos de Dios hay corazones corrompidos; pero serán probados. El Dios que lee lo que hay en el corazón de cada uno, sacará a luz cosas ocultas de las tinieblas donde con frecuencia menos se sospechan, para eliminar las piedras de tropiezo que han estorbado el progreso de la verdad, a fin de que Dios tenga un pueblo limpio y santo que declare sus estatutos y juicios. {1JT 110.1}

El Capitán de nuestra salvación conduce a su pueblo hacia adelante paso a paso, purificándolo y haciéndolo idóneo para la traslación, y dejando en la retaguardia a aquellos que están dispuestos a apartarse del cuerpo, que no quieren ser guiados, y se contentan con su propia justicia. “Así que, si la lumbre que en ti hay son tinieblas, ¿cuántas serán las mismas tinieblas?” Mateo 6:23. No podría seducir a la mente humana un engaño mayor que el que induce a los hombres a tener un espíritu de confianza propia, a creer que están en lo cierto y en la luz, cuando se están apartando del pueblo de Dios y la luz que acarician es en verdad tinieblas….{1JT 110.2}

El Hno. J*** recibió del pastor K*** una falsa teoría de la santificación, que es extraña al mensaje del tercer ángel. Dondequiera que se la recibe, destruye el amor por el mensaje. Me fué mostrado que el pastor K*** se hallaba en terreno peligroso. No está unido con el tercer ángel. Disfrutó una vez de la bendición de Dios, pero no así ahora, porque no apreció la luz de la verdad que resplandeció sobre su senda. Conservó una teoría metodista de la santificación y la recalca, dándole la mayor importancia. Considera de poca consecuencia las verdades sagradas aplicables a este tiempo. Siguió su propia luz, y quedó cada vez más sumido en tinieblas. Se alejó paulatinamente de la verdad, hasta un punto en que ésta tiene ya poca influencia sobre él. Satanás dominó su mente y ocasionó graves daños a la causa de la verdad en el norte de Wisconsin. {1JT 110.3}

 

Sus frutos

 

Esta teoría de la santificación que la Hna. G*** recibió del pastor K***, y que ella procuró seguir, es la que la ha arrastrado a este terrible fanatismo. El Pastor K*** ha aturdido y confundido a muchos con esta teoría de la santificación. Todos los que la abrazan pierden en extenso grado su interés por el mensaje del tercer ángel y su amor hacia él. Esta opinión de la santificación es una teoría que parece muy hermosa. Blanquea las pobres almas que están en las tinieblas del error y del orgullo. Les da apariencia de buenos cristianos, dotados de santidad, cuando sus corazones están corrompidos. Es una teoría que proclama paz y seguridad, que no saca a luz el mal, ni reprende los yerros. Cura superficialmente las heridas de la hija del pueblo de Dios, proclamando paz, paz, cuando no hay paz. Hombres y mujeres de corazones corruptos se arropan con el manto de la santificación y son considerados como ejemplos del rebaño cuando son agentes de Satanás, que él usa para engañar a las almas sinceras y atraerlas a una senda desviada, de modo que no sientan la fuerza y la importancia de las verdades solemnes proclamadas por el tercer ángel. {1JT 111.1}

El pastor K*** ha sido considerado como un ejemplo, mientras que perjudicaba a la causa de Dios. Su vida no ha sido sin culpa. Sus caminos no han estado de acuerdo con la santa ley de Dios, ni con la vida inmaculada de Cristo. Su naturaleza corrompida no está subyugada; y sin embargo, se espacia mucho en la santificación, y con ello engaña a muchos. Me fueron mostradas sus labores pasadas. No hizo entrar a las almas en la verdad, ni las estableció en el mensaje del tercer ángel. Presenta una teoría de la santificación como asunto de la mayor importancia, mientras que da poca importancia al conducto por el cual se recibe la bendición de Dios. “Santifícalos en tu verdad: tu palabra es verdad.” Juan 17:17. No considera la verdad presente, que es el conducto, sino que la pisotea. Los hombres pueden clamar: “Santidad, santidad; santificación, santificación; consagración, consagración,” y sin embargo, no tener más experiencia de lo que mencionan que el pecador con sus propensiones corruptas. Dios no tardará en arrancar este manto blanqueado de profesa santificación con que algunas personas de mente carnal se han revestido para ocultar la deformidad de su alma. {1JT 111.2}

Se lleva un registro fiel de los actos de los hijos de los hombres. Nada puede quedar oculto a los ojos del Santo y Sublime. Algunos siguen una conducta que contraría directamente la ley de Dios, y luego, para cubrir esta conducta pecaminosa, profesan estar consagrados a Dios. Esta profesión de santidad no se manifiesta en su vida diaria. No tiende a elevar sus espíritus ni los induce a apartarse de “toda forma de mal.” 1 Tesalonicenses 5:22 (VM). Somos espectáculo para el mundo, los ángeles y los hombres. Se blasfema de nuestra fe como consecuencia de la conducta tortuosa de los de ánimo carnal. Estos profesan una parte de la verdad, con lo cual adquieren influencia, mientras que no se unen con aquellos que creen toda la verdad y están unidos con ella. ¿Cuál ha sido la influencia del pastor K***? ¿Cuáles han sido los frutos de su labor? ¿A cuántos ganó y estableció en la verdad presente? … {1JT 112.1}

Me fué mostrado el caso del Sr. L***. El habla mucho acerca de la santificación, pero se engaña a sí mismo, y otros se engañan respecto a él. Su santificación tal vez le dure mientras está en la reunión; pero no puede soportar la prueba. La santidad bíblica purifica la vida; pero el corazón de L*** no ha sido purificado. Hay mal en su corazón y en su vida, y los enemigos de nuestra fe han tenido ocasión de arrojar oprobio sobre los observadores del sábado. Juzgan al árbol por sus frutos. {1JT 112.2}

“Antes quitamos los escondrijos de vergüenza, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino por manifestación de la verdad encomendándonos a nosotros mismos a toda conciencia humana delante de Dios.” 2 Corintios 4:2. {1JT 113.1}

Muchos obran directamente contra el pasaje citado. Andan con astucia, y manejan engañosamente la Palabra de Dios. No ejemplifican la verdad en su vida. Sienten preocupación especial por la santificación, pero desechan la Palabra de Dios. Oran, cantan y gritan acerca de la santificación. Hombres de corazón corrupto asumen aire de inocencia y profesan ser consagrados; pero esto no evidencia que lo sean. Sus acciones testifican acerca de ellos. Sus conciencias están cauterizadas; pero llegará el día del juicio de Dios y la obra de cada uno será manifiesta, según lo que haya sido. Cada uno recibirá de acuerdo con sus acciones. {1JT 113.2}

Dijo el ángel, mientras señalaba a L***: “¿Qué tienes tú que enarrar mis leyes, y que tomar mi pacto en tu boca, pues que tú aborreces el castigo, y echas a tu espalda mis palabras? Si veías al ladrón, tú corrías con él; y con los adúlteros era tu parte. Tu boca metías en mal, y tu lengua componía engaño.” Salmos 50:16-19. Dios dispersará y sacudirá estas influencias divisorias, y librará a su pueblo, si los que profesan toda la verdad acuden en auxilio del Señor. {1JT 113.3}

 

No hay santificación para los desobedientes

 

No hay santificación bíblica para los que desechan una parte de la verdad. La Palabra de Dios da bastante luz para que nadie necesite errar. La verdad es tan sublime que admira a los intelectos más elevados, y sin embargo, tan sencilla que puede comprenderla y ser instruído por ella el más humilde y débil hijo de Dios. Los que no vean la belleza de la verdad, ni le den importancia al mensaje del tercer ángel, quedarán sin excusa; porque la verdad es clara. {1JT 113.4}

“Que si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó los entendimientos de los incrédulos, para que no les resplandezca la lumbre del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.” 2 Corintios 4:3, 4. {1JT 113.5}

“Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.” “Y por ellos yo me santifico a mí mismo para que también ellos sean santificados en verdad.” Juan 17:17, 19. {1JT 114.1}

“Habiendo purificado vuestras almas en la obediencia de la verdad, por el Espíritu, en caridad hermanable sin fingimiento, amaos unos a otros entrañablemente de corazón puro.” 1 Pedro 1:22. {1JT 114.2}

“Así que, amados, pues tenemos tales promesas, limpiémonos de toda inmundicia de carne y de espíritu, perfeccionando la santificación en temor de Dios.” 2 Corintios 7:1. {1JT 114.3}

“Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor; porque Dios es el que en vosotros obra así el querer como el hacer, por su buena voluntad. Haced todo sin murmuraciones y contiendas, para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin culpa en medio de la nación maligna y perversa, entre los cuales resplandecéis como luminares en el mundo.” Filipenses 2:12-15. {1JT 114.4}

“Ya vosotros sois limpios por la palabra que os he hablado.” Juan 15:3. {1JT 114.5}

“Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla limpiándola en el lavacro del agua por la palabra, para presentársela gloriosa para sí, una iglesia que no tuviese mancha ni arruga, ni cosa semejante; sino que fuese santa y sin mancha.” Efesios 5:25-27. {1JT 114.6}

Tal es la santificación bíblica. No es simplemente ostentación u obra exterior. Es la santificación recibida por el conducto de la verdad. Es la verdad recibida en el corazón, y puesta en práctica en la vida. {1JT 114.7}

Jesús considerado como hombre era perfecto, y sin embargo, crecía en gracia. “Y Jesús crecía en sabiduría, y en edad, y en gracia para con Dios y los hombres.” Lucas 2:52. Aun el cristiano más perfecto puede crecer continuamente en el conocimiento y en el amor de Dios. {1JT 114.8}

“Por lo cual, oh amados, estando en esperanza de estas cosas, procurad con diligencia que seáis hallados de él sin mácula, y sin reprensión, en paz.” “Mas creced en la gracia y conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén.” 2 Pedro 3:14, 18. {1JT 115.1}

 

Un crecimiento continuo

 

La santificación no es obra de un momento, una hora o un día. Es un crecimiento continuo en la gracia. No sabemos un día cuán intenso será nuestro conflicto al día siguiente. Satanás vive, es activo y cada día necesitamos clamar fervorosamente a Dios por ayuda y fortaleza para resistirle. Mientras reine Satanás tendremos que subyugar el yo, tendremos asedios que vencer, y no habrá punto en que detenerse, donde podamos decir que hemos alcanzado la plena victoria. {1JT 115.2}

“No que ya haya alcanzado, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo por ver si alcanzo aquello para lo cual fuí también alcanzado de Cristo Jesús.” Filipenses 3:12. {1JT 115.3}

La vida cristiana es una marcha constante hacia adelante. Jesús está sentado para refinar y purificar a sus hijos; y cuando su imagen se refleja perfectamente en ellos, son perfectos y santos, preparados para la traslación. Se requiere del cristiano una obra grande. Se nos exhorta a purificarnos de toda inmundicia de la carne y del espíritu, y a perfeccionar la santidad en el temor de Dios. En esto vemos en qué estriba la gran labor. Hay trabajo constante para el cristiano. Todo sarmiento de la cepa debe obtener de ella vida y fuerza a fin de dar fruto. {1JT 115.4}

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Nos costará un esfuerzo obtener la vida eterna. Seremos vencedores únicamente mediante un esfuerzo largo y perseverante, intensa disciplina y severo conflicto. Pero si con paciencia y resolución, en el nombre del Vencedor que obtuvo la victoria en nuestro favor en la tentación y en el desierto, vencemos como él venció, obtendremos la recompensa eterna. Nuestros esfuerzos, nuestra abnegación, nuestra perseverancia deben ser proporcionales al valor infinito del objeto que perseguimos.* {1JT 115.5}

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