Hombres humildes proclaman el mensaje

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Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones. 2 Pedro 1:19.{MSV 17.4}
Este mensaje (Apocalipsis 14:6, 7) es declarado parte del “evangelio eterno”. La predicación del evangelio no ha sido encargada a los ángeles, sino a los hombres. En la dirección de esta obra se han empleado ángeles santos y ellos tienen a su cargo los grandes movimientos para la salvación de los hombres; pero la proclamación misma del evangelio es llevada a cabo por los siervos de Cristo en la tierra. {MSV 17.5}
Hombres fieles, obedientes a los impulsos del Espíritu de Dios y a las enseñanzas de su Palabra, iban a pregonar al mundo esta amonestación. Eran los que habían estado atentos a la firme… “palabra profética”, la “antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga”. 2 Pedro 1:19. Habían estado buscando el conocimiento de Dios más que todos los tesoros escondidos, estimándolo más que “la ganancia de plata”, y “su fruto” más “que el oro fino”. Proverbios 3:14. Y el Señor les reveló los grandes asuntos del reino. “La comunión íntima de Jehová es con los que le temen, y a ellos hará conocer su pacto”. Salmos 25:14. {MSV 17.6}
Los que llegaron a comprender esta verdad y se dedicaron a proclamarla no fueron los teólogos eruditos. Si éstos hubiesen sido centinelas fieles y hubieran escudriñado las Santas Escrituras con diligencia y oración, habrían sabido qué hora era de la noche; las profecías les habrían revelado los acontecimientos que estaban por realizarse. Pero tal no fue su actitud, y fueron hombres más humildes los que proclamaron el mensaje. Jesús había dicho: “andad entre tanto que tenéis luz, para que no os sorprendan las tinieblas”. Juan 12:35. Los que se apartan de la luz que Dios les ha dado, o no la procuran cuando está a su alcance, son dejados en las tinieblas. Pero el Salvador dice también: “El que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”. Juan 8:12. Cualquiera que con rectitud de corazón trate de hacer la voluntad de Dios siguiendo atentamente la luz que ya le ha sido dada, recibirá aún más luz; a esa alma le será enviada alguna estrella de celestial resplandor para guiarla a la plenitud de la verdad.—Seguridad y Paz en el Conflicto de los Siglos, 357, 358. {MSV 18.1}

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