La herencia de los santos

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Un don del señor
Cristo, solo Cristo y su justicia, obtendrán para nosotros un pasaporte para el cielo.—Carta 6b, 1890. {EUD 239.1}
El corazón orgulloso lucha para ganar la salvación; pero tanto nuestro derecho al cielo como nuestra idoneidad para él, se hallan en justicia de Cristo.—El Deseado de Todas las Gentes, 267 (1898). {EUD 239.2}
A fin de que pudiesemos llegar a ser miembros de la familia celestial, [Cristo] se hizo miembro de la familia terrenal.—El Deseado de Todas las Gentes, 593 (1898). {EUD 239.3}
Mejor que un título de propiedad para el palacio más noble de la tierra es un título de las mansiones que nuestro Señor ha ido a preparar. Y mejores que todas las palabras de alabanza terrenal, serán las palabras del Salvador a sus siervos fieles: “Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo”.—Palabras de Vida del Gran Maestro, 308 (1900). {EUD 240.1}
Por qué debiéramos pensar sobre el mundo futuro
Jesús ha traído el cielo a la vista y presenta su gloria ante nuestros ojos a fin de que la eternidad no sea eliminada de nuestros cálculos.—The Signs of the Times, 4 de abril de 1895. {EUD 240.2}
Si mantenemos en vista las realidades eternas, formaremos el hábito de cultivar pensamientos de la presencia de Dios. Esto será un escudo contra las incursiones del enemigo. Proporcionará fuerza y seguridad, y elevará el alma por encima del temor. Si respiramos la atmósfera del cielo, dejaremos de respirar el aire viciado del mundo […]. {EUD 240.3}
Jesús viene para presentar las ventajas y la hermosura de las cosas celestiales, para que las atracciones del cielo se hagan familiares a los pensamientos, y que los recintos de la memoria se adornen con los cuadros de la hermosura celestial y eterna […]. {EUD 240.4}
El gran Maestro da al hombre una visión del mundo futuro. Lo presenta con sus atractivas posesiones a la contemplación humana […]. Si puede fijar la mente en la vida futura y sus bendiciones, en comparación con las preocupaciones temporales de este mundo, el notable contraste causa una profunda impresión sobre la mente, absorbiendo el corazón y el alma y todo el ser.—Nuestra Elavada Vocacion, 287-288 (1890). {EUD 240.5}
Los motivos del cristiano
Jamás podrían haberse puesto en acción motivos más fuertes y energías más poderosas. ¿Acaso los grandiosos galardones por el bien hacer, el disfrute del cielo, la compañía y el amor de Dios y de su Hijo, la elevación y el acrecentamiento de todas nuestras facultades por las edades eternas no son incentivos y estímulos poderosos que nos instan a dedicar a nuestro Creador y Salvador el amante servicio de nuestro corazón?—El Camino a Cristo, 21-22 (1892).{EUD 240.6}
Si podemos encontrarnos con Jesús en paz y ser salvos, eternamente salvos, seremos las personas más felices. ¡Oh, estar finalmente en casa, donde los malvados dejarán de hostigarnos y los cansados descansarán!—Carta 113, 1886. {EUD 241.1}
Me encanta ver todo lo hermoso que hay en la naturaleza en este mundo. Creo que estaría perfectamente satisfecha con esta tierra, rodeada de las cosas buenas de Dios, si esta no estuviera malograda por la maldición del pecado. Pero tendremos nuevos cielos y nueva tierra. Juan vio esto en una santa visión y dijo:“Oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios”. Apocalipsis 21:3. ¡Oh, bendita esperanza, gloriosa perspectiva!—Carta 62, 1886. {EUD 241.2}
Un lugar real y tangible
¡Qué fuente de gozo para los discípulos el saber que tenían en el cielo un Amigo que intercedía en su favor! Gracias a la ascensión visible de Cristo, cambiaron todas sus opiniones y conceptos referentes al cielo. Anteriormente lo habían imaginado como una región de espacio ilimitado, habitada por espíritus sin sustancia. Ahora relacionaban el cielo con el pensamiento de Jesús, a quien habían amado y reverenciado por encima de todos los demás, con quien habían conversado y viajado, a quien habían tocado, incluso en su cuerpo resucitado […]. {EUD 241.3}
El cielo no podía aparecerles más como un espacio indefinido, incomprensible, lleno de espíritus intangibles. Ahora lo consideraban como su futuro hogar, donde su amante Redentor les estaba preparando mansiones.—The Spirit of Prophecy 3:262 (1878). {EUD 241.4}
El temor de hacer aparecer la futura herencia de los santos demasiado material ha inducido a muchos a espiritualizar aquellas verdades que nos hacen considerar la tierra como nuestra morada. Cristo aseguró a sus discípulos que iba a preparar mansiones para ellos en la casa de su Padre.—Seguridad y Paz en el Conflicto de los Siglos, 733 (1911). {EUD 241.5}
En la tierra renovada, los redimidos participarán en las ocupaciones y los placeres que daban felicidad a Adán y Eva en el principio.—La Historia de Profetas y Reyes, 540 (1914). {EUD 242.1}
Gloria indescriptible
Vi la hermosura y la gloria extraordinaria de Jesús. Su rostro era más brillante que el sol al mediodía. Su manto era más blanco que el blanco más blanco. ¡Cómo podría […]. describiros las glorias del cielo y a los amantes ángeles cantando y tocando sus decacordios!—Carta 3, 1851. {EUD 242.2}
No me es posible describir las maravillas que vi. ¡Oh, si yo supiera el idioma de Canaán! ¡Entonces podría contar algo de la gloria del mundo mejor!—Primeros Escritos, 19 (1851). {EUD 242.3}
Las palabras son demasiado pobres para intentar una descripción del cielo. Siempre que se vuelve a presentar ante mi vista, el espectáculo me anonada de admiración. Arrobada por el insuperable esplendor y la excelsa gloria, dejo caer la pluma exclamando: “¡Oh! ¡qué amor, qué maravilloso amor!” El lenguaje más exaltado no bastaría para describir la gloria del cielo ni las incomparables profundidades; del amor del Salvador.—Primeros Escritos, 289 (1858). {EUD 242.4}
El lenguaje humano no alcanza a describir la recompensa de los justos. Solo la conocerán quienes la contemplen. Ninguna inteligencia limitada puede comprender la gloria del paraíso de Dios.—Seguridad y Paz en el Conflicto de los Siglos, 733 (1911). {EUD 242.5}
Si pudiéramos tener aunque fuera un vistazo de la ciudad celestial, nunca desearíamos morar nuevamente en la tierra.—The Signs of the Times, 8 de abril de 1889. {EUD 242.6}
Arroyos, colinas y árboles
Allí vimos el árbol de la vida y el trono de Dios, del que fluía un río de agua pura, y en cada lado del río estaba el árbol de la vida. En una margen había un tronco del árbol y otro en la otra margen, ambos de oro puro y transparente. Al principio pensé que había dos árboles; pero al volver a mirar vi que los dos troncos se unían en su parte superior y formaban un solo árbol. Así estaba el árbol de la vida en ambas márgenes del río de vida. Sus ramas se inclinaban hacia donde nosotros estábamos, y el fruto era espléndido, semejante a oro mezclado con plata.—Primeros Escritos, 17 (1851). {EUD 242.7}
Allí hay corrientes que manan eternamente, claras como el cristal, al lado de las cuales se mecen árboles que echan su sombra sobre los senderos preparados para los redimidos del Señor. Allí las vastas llanuras alternan con bellísimas colinas y las montañas de Dios elevan sus majestuosas cumbres. En aquellas pacíficas llanuras, al borde de aquellas corrientes vivas, es donde el pueblo de Dios que por tanto tiempo anduvo peregrino y errante, encontrará un hogar.—Seguridad y Paz en el Conflicto de los Siglos, 734 (1911). {EUD 243.1}
Flores, frutas y animales
Vi otro campo lleno de toda clase de flores, y al cortarlas, exclamé: “No se marchitarán”. Después vi un campo de alta hierba, cuyo hermosísimo aspecto causaba admiración. Era de color verde vivo, y tenía reflejos de plata y oro al ondular gallardamente para gloria del Rey Jesús. Luego entramos en un campo lleno de toda clase de animales: el león, el cordero, el leopardo y el lobo, todos vivían allí juntos en perfecta unión. Pasamos por en medio de ellos, y nos siguieron mansamente.{EUD 243.2}
De allí fuimos a un bosque, no sombrío como los de la tierra actual, sino esplendente y glorioso en todo. Las ramas de los árboles se mecían de uno a otro lado, y exclamamos todos: “Moraremos seguros en el desierto y dormiremos en los bosques”. Atravesamos los bosques en camino hacia el monte de Sión […]. {EUD 243.3}
Sobre el monte había un hermoso templo […]. Toda clase de árboles hermoseaban los alrededores del templo: el, boj, el pino, el abeto, el olivo, el mirto, el granado y la higuera doblegada bajo el peso de sus maduros higos, todos embellecían aquel paraje […]. {EUD 243.4}
Vi una mesa de plata pura, de muchos kilómetros de longitud, y sin embargo nuestra vista la abarcaba toda. Vi el fruto del árbol de la vida, el maná, almendras, higos, granadas, uvas y muchas otras especies de frutas. Le rogué a Jesús que me permitiese comer del fruto.—Primeros Escritos, 18-19 (1851). {EUD 243.5}
El vigor de la eterna juventud
Todos salen de sus tumbas de igual estatura que cuando en ellas fueran depositados. Adán, que se encuentra entre la multitud resucitada, es de soberbia altura y formas majestuosas, de porte poco inferior al del Hijo de Dios. Presenta un contraste notable con los hombres de las generaciones posteriores; en este respecto se nota la gran degeneración de la raza humana. Pero todos se levantan con la lozanía y el vigor de eterna juventud […]. Reintegrados en su derecho al árbol de la vida, en el desde tanto tiempo perdido Edén, los redimidos crecerán hasta alcanzar la estatura perfecta de la raza humana en su gloria primitiva.—Seguridad y Paz en el Conflicto de los Siglos, 702-703 (1911). {EUD 244.1}
Si Adán, en su creación, no hubiese sido dotado con una fuerza vital veinte veces mayor que la que los hombres tienen ahora, la raza, con sus hábitos actuales en contravención de la ley natural, ya se habría extinguido.—Testimonies for the Church 3:138 (1872). {EUD 244.2}
Nadie necesitará ni deseará descanso. No habrá quien se canse haciendo la voluntad de Dios ni ofreciendo alabanzas a su nombre. Sentiremos siempre la frescura de la mañana, que nunca se agostará […]. La adquisición de conocimientos no cansará la inteligencia ni agotará las energías.—Seguridad y Paz en el Conflicto de los Siglos, 735-736 (1911). {EUD 244.3}
El cielo es todo salud.—Testimonies for the Church 3:172 (1872). {EUD 244.4}
La felicidad está garantizada
Jesús alzó el velo de la vida futura. “En la resurrección—dijo—, ni los hombres tomarán mujeres, ni las mujeres maridos; mas son como los ángeles de Dios en el cielo”. Mateo 22:30.—El Deseado de Todas las Gentes, 557 (1898). {EUD 244.5}
Hay quienes hoy día expresan su creencia de que habrá casamientos y nacimientos en la tierra nueva, pero los que creen en las Escrituras no pueden aceptar tales doctrinas. La doctrina de que nacerán niños en la tierra nueva no es una parte de la “palabra profética más segura” […]. {EUD 244.6}
Es presunción ocuparse de suposiciones y teorías acerca de asuntos que Dios no nos ha hecho conocer en su Palabra. No necesitamos entrar en especulaciones acerca de nuestro futuro estado.—Mensajes Selectos 1:203 (1904). {EUD 245.1}
Los que trabajan para Dios no deben perder tiempo especulando acerca de qué condiciones imperarán en la nueva tierra. Es una presunción entregarnos a suposiciones y teorías referentes a asuntos que el Señor no reveló. El hizo toda provisión para nuestra felicidad en la vida futura, y no hemos de especular acerca de sus planes para nosotros. Ni tampoco hemos de medir las condiciones de la vida futura por las condiciones de esta vida.—Obreros Evangélicos, 329 (1904). {EUD 245.2}
Se preserva la identidad de los redimidos
La resurrección de Cristo fue una figura de la resurrección final de todos los que duermen en él. El semblante del Salvador resucitado, sus modales y su habla eran familiares para sus discípulos. Así como Jesús resucitó de los muertos, han de resucitar los que duermen en él. Conoceremos a nuestros amigos como los discípulos conocieron a Jesús. Pueden haber estado deformados, enfermos o desfigurados en esta vida mortal, y levantarse con perfecta salud y simetría; sin embargo, en el cuerpo glorificado su identidad será perfectamente conservada.—El Deseado de Todas las Gentes, 744 (1898). {EUD 245.3}
Saldrá la misma forma, pero estará liberada de enfermedades y de todo defecto. Vive otra vez con los mismos rasgos individuales, de modo que el amigo reconocerá al amigo.—Comentario Bíblico Adventista 6:1093 (1900). {EUD 245.4}
Allí conoceremos como somos conocidos. Allí hallarán aplicación más dulce y verdadera el amor y las simpatías que Dios ha implantado en el alma.—La Educación, 296 (1903). {EUD 245.5}
Una complexión vigorosa y un manto de luz
Cuando Adán salió de la mano de su Creador, era de noble estatura y de hermoso simetría. Era más que el doble de alto que los hombres que ahora viven en la tierra, y era bien proporcionado. Sus rasgos eran perfectos y hermosos. Sucomplexión no era blanca ni amarillenta, sino vigorosa, resplandeciente con el rico tinte de la salud. Eva no era tan alta como Adán. Su cabeza llegaba un poco por encima de los hombros de su compañero. Ella también era noble, perfecta en simetría y muy hermosa.—Spiritual Gifts 3:34 (1864). {EUD 245.6}
La inmaculada pareja no llevaba vestiduras artificiales. Estaban rodeados de una envoltura de luz y gloria, como la que rodea a los ángeles. Mientras vivieron obedeciendo a Dios, este atavío de luz continuó revistiéndolos.—Historia de los Patriarcas y Profetas, 26 (1890). {EUD 246.1}
El gozo de ver a nuestras familias en el cielo
Vemos un séquito de ángeles a cada lado de la puerta, y al entrar, Jesús dice: “Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo”. Aquí os dice que seáis participantes de su gozo, ¿y qué es eso? Es el gozo de ver el trabajo de vuestra alma, padres. Madres, es el gozo de ver que vuestros esfuerzos son recompensados. Aquí están vuestros hijos, la corona de vida está sobre su cabeza.—Conducción del Niño, 537 (1895). {EUD 246.2}
El mayor don de Dios es Cristo, cuya vida es nuestra, pues fue dada por nosotros. El murió por nosotros y fue resucitado por nosotros, para que nosotros nos levantemos de la tumba para estar en la gloriosa compañía de los ángeles del cielo, para encontrarnos con nuestros amados y para reconocer sus rostros, porque la semejanza a Cristo no destruye la propia imagen de los redimidos, sino que la transforma a la gloriosa imagen del Salvador. Cada santo que tenga aquí relaciones de familia reconocerá a cada uno allá.—Mensajes Selectos 3:361 (1898). {EUD 246.3}
La salvación de los infantes y de los imbéciles
Cuando los niñitos salen inmortalizados de sus lechos polvorientos, inmediatamente vuelan hacia los brazos de sus madres. Se reúnen para nunca más separarse. Pero muchos niñitos no tienen madres allí. Procuramos en vano escuchar el canto de triunfo entonado con arrobamiento por la madre. Los ángeles reciben a los niños sin madres y los conducen hacia el árbol de la vida.—Mensajes Selectos 2:297 (1858). {EUD 246.4}
Sé que algunos ponían en duda aun si los hijitos de los padres creyentes se salvarían, porque ellos [los hijos] no han tenido ninguna prueba del carácter, ya que todos deben pasar por esa prueba para que se evalúe su carácter en base a las pruebas. Se hace la pregunta: “¿Cómo pueden los niñitos pasar por esa prueba para ser examinados?” Contesto que la fe de los padres creyentes cubre a los niños, como cuando Dios envió sus juicios sobre los primogénitos de Egipto […]. {EUD 247.1}
No podemos decir si todos los hijos de padres incrédulos serán salvados, porque Dios no nos ha dado a conocer su propósito con respecto a este asunto, y haríamos mejor en dejar este asunto donde Dios lo ha dejado, para meditar en los temas que nos fueron aclarados en su Palabra.—Mensajes Selectos 3:359-360 (1885). {EUD 247.2}
Con respecto al caso de A, usted lo ve como es ahora y deplora su simplicidad. No tiene conciencia de pecado. La gracia de Dios quitará toda esta imbecilidad hereditaria, transmitida, y él tendrá una herencia entre los santos en luz. Dios le ha dado a usted uso de razón. A es un niño en cuanto a la capacidad de razonamiento se refiere, pero tiene la sumisión y la obediencia de un niño. {EUD 247.3}
Tributo a las madres fieles
Cuando empiece el juicio y los libros sean abiertos cuando sea pronunciado el “Bien hecho” del gran Juez y colocada en la frente del vencedor la corona de gloria inmortal, muchos levantarán sus coronas a la vista del universo reunido y, señalando a sus madres, dirán “Ella hizo de mí todo lo que soy mediante la gracia de Dios. Su instrucción, sus oraciones, han sido bendecidas para mi salvación eterna”.—Mensajes para los Jóvenes, 328 (1881). {EUD 247.4}
Los ángeles de Dios inmortalizan los nombres de las madres cuyos esfuerzos han ganado a sus hijos para Jesucristo.—Conducción del Niño, 537-538 (1895). {EUD 247.5}
La recompensa del ganador de almas
Cuando los redimidos comparezcan ante Dios, almas preciosas responderán a sus nombres [diciendo] que están allí gracias a los esfuerzos fieles y parientes hechos en su favor, gracias a las súplicas y a la persuasión ferviente para que acudieran a la Fortaleza. De este modo aquellos que en este mundo hayan sido colaboradores de Dios recibirán su recompensa.—Testimonies for the Church 8:196-197 (1904). {EUD 247.6}
Cuando las puertas de aquella hermosa ciudad en las alturas giren sobre sus resplandecientes goznes, y entren las naciones que han guardado la verdad, sobre sus cabezas serán colocadas coronas de oro, ellos atribuirán honor, gloria y majestad a Dios. En ese momento algunos acudirán a vosotros y dirán: “Si no hubiese sido por las palabras que me hablasteis en forma bondadosa, si no hubiera sido por vuestras lágrimas y súplicas y fervientes esfuerzos, yo nunca habría visto al Rey en su hermosura” ¡Qué recompensa es esta! ¡Cuán insignificante es la alabanza de los seres humanos en esta vida terrena y pasajera, en comparación con las recompensas infinitas que aguardan a los fieles en la vida futura e inmortal!—Palabras de aliento a obreros de sostén propio (Ph113) 16 (1909). {EUD 248.1}
Nuestra disposición no ha cambiado
Si queréis ser santos en el cielo, primero debéis serlo en la tierra. Los rasgos de carácter que acariciáis en esta vida no cambiarán en virtud de la muerte o de la resurrección. Saldréis de la tumba con la misma disposición que manifestasteis en vuestro hogar y en la sociedad. Jesús no cambia el carácter en su venida. La obra de transformación debe hacerse ahora. Nuestra vida diaria determina nuestro destino. Debemos arrepentimos de nuestros defectos de carácter y vencerlos mediante la gracia de Cristo, y debe formarse un carácter simétrico mientras estamos en este período de prueba, a fin de que seamos idóneos para las mansiones de arriba.—Manuscript Releases 13:82 (1891). {EUD 248.2}
La atmósfera pacífica y amante del cielo
La paz y la armonía de los atrios celestiales no serán contaminadas por la presencia de alguien que sea descortés o rudo.—The Signs of the Times, 140 (1904). {EUD 248.3}
En el cielo todo es noble y elevado. Todos buscan el interés y la felicidad de otros. Ninguno se dedica a velar por sí mismo y a cuidarse a sí mismo. El principal gozo de todos los seres santos es presenciar el gozo y la felicidad de aquellos que los rodean.—Testimonies for the Church 2:239 (1869). {EUD 249.1}
Me pareció estar allí donde todo era paz, donde jamás pueden entrar los conflictos tormentosos de la tierra; a saber, en el cielo, un reino de justicia donde están congregados todos los santos y puros y bienaventurados, diez mil veces diez mil y miles de miles, viviendo y caminando en intimidad feliz y pura, alabando a Dios y al Cordero que está sentado en el trono.{EUD 249.2}
Sus voces estaban en perfecta armonía. Nunca se hacen daño unos a otros. Los príncipes del cielo, los potentados de este poderoso reino, solo son rivales en el bien, en buscar la felicidad y el gozo mutuos. El mayor allí es el menor en autoestima, y el menor es el mayor en su gratitud y en su riqueza de amor. {EUD 249.3}
No hay errores oscuros que nublen el intelecto. La verdad y el conocimiento—claros, vigorosos y perfectos—han ahuyentado toda duda, y ninguna penumbra de duda arroja su sombra funesta sobre sus felices habitantes. No hay voces de contienda que contaminen la dulce y perfecta paz del cielo. Sus habitantes no conocen tristeza, ni dolor, ni lágrimas. Todo está en perfecta armonía, en perfecto orden y en perfecta bienaventuranza […]. {EUD 249.4}
El cielo es un hogar donde la simpatía mora en cada corazón y es expresada en cada mirada. Allí reina el amor. No hay elementos desagradables, ni discordia o contenciones o guerra de palabras.—Manuscript Releases 9:104-105 (1882). {EUD 249.5}
No hay tentaciones ni pecado
Ningún árbol del conocimiento del bien y del mal ofrecerá oportunidad a la tentación. No hay allí tentador ni posibilidad de injusticia.—La Educación, 291-292 (1903). {EUD 249.6}
Oí exclamaciones de triunfo de parte de los ángeles y de los santos redimidos, que resonaban como diez mil instrumentos musicales, porque ya Satanás no los molestaría ni los tentaría más, y porque los habitantes de los otros mundos habían sido librados de él y de sus tentaciones.—La Historia de la Redención, 436 (1858). {EUD 249.7}
Comunión con el padre y el hijo
El pueblo de Dios tiene el privilegio de tener comunión directa con el Padre y el Hijo […]. Le veremos cara a cara, sin velo que nos lo oculte.—Seguridad y Paz en el Conflicto de los Siglos, 735 (1911). {EUD 250.1}
Habitaremos siempre con él y gozaremos de la luz de su precioso semblante. Mi corazón salta de gozo ante tan alentadora perspectiva.—En Lugares Celestiales, 354 (1856). {EUD 250.2}
El cielo es donde Cristo está. Para quienes aman a Cristo, el cielo no sería cielo si él no estuviera allí.—Manuscrito 41, 1896. {EUD 250.3}
Habrá una relación íntima y tierna entre Dios y los santos resucitados.—El Deseado de Todas las Gentes, 558 (1898). {EUD 250.4}
Arrojando a los pies del Redentor las coronas que él ha colocado en nuestras cabezas, y tocando nuestras arpas doradas, llenaremos todo el cielo con alabanzas a Aquel que está sentado sobre el trono.—Testimonies for the Church 8:254 (1904). {EUD 250.5}
Si durante esta vida son leales a Dios, al fin “verán su cara; y su nombre estará en sus frentes”. Apocalipsis 22:4. ¿Qué es la felicidad del cielo si no es ver a Dios? ¿Qué mayor gozo puede obtener el pecador salvado por la gracia de Cristo que el de mirar el rostro de Dios y conocerle como Padre?—Joyas de los Testimonios 3:266 (1904). {EUD 250.6}
Compañerismo con los ángeles y con los fieles de todas las edades
Todo redimido comprenderá la obra de los ángeles en su propia vida. ¡Qué sensación le producirá conversar con el ángel que fue su guardián desde el primer momento; que vigiló sus pasos y cubrió su cabeza en el día de peligro; que estuvo con él en el valle de la sombra de muerte, que señaló su lugar de descanso, que fue el primero en saludarle en la mañana de la resurrección, y conocer por medio de él la historia de la interposición divina en la vida individual, de la cooperación celestial en todo trabajo en favor de la humanidad!—La Educación, 305 (1903). {EUD 250.7}
De qué peligros, vistos o no vistos, hayamos sido salvados por la intervención de los ángeles, no lo sabremos nunca hasta que a la luz de la eternidad veamos las providencias de Dios.—El Deseado de Todas las Gentes, 207 (1898). {EUD 251.1}
Los sentimientos de amor y simpatía que el mismo Dios implantó en el alma, se desahogarán del modo más completo y más dulce. El trato puro con seres santos, la vida social y armoniosa con los ángeles bienaventurados y con los fieles de todas las edades que lavaron sus vestiduras y las emblanquecieron en la sangre del Cordero, los lazos sagrados que unen a “toda la familia en los cielos, y en la tierra” (Efesios 3:15, VM)—todo eso constituye la dicha de los redimidos.—Seguridad y Paz en el Conflicto de los Siglos, 735-736 (1911). {EUD 251.2}
Dando testimonio ante los seres no caídos
“El Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir”. Mateo 20:28. La obra de Cristo en la tierra es su obra en el cielo, y la recompensa que recibiremos por trabajar para él en este mundo, será el mayor poder y más amplio privilegio de trabajar con él en el mundo venidero. “Vosotros, pues, sois mis testigos, dice Jehová, que yo soy Dios”. Isaías 43:12. Esto también seremos en la eternidad. {EUD 251.3}
¿Por qué se permitió que la gran controversia continuase a través de los siglos? ¿Por qué no se suprimió la existencia de Satanás al comienzo mismo de su rebelión? Para que el universo se convenciese de la justicia de Dios en su trato con el mal; para que el pecado recibiese condenación eterna. En el plan de salvación hay alturas y profundidades que la eternidad misma nunca puede agotar, maravillas que los ángeles desearían penetrar con la mirada. De todos los seres creados, solo los redimidos han conocido por experiencia el conflicto real con el pecado; han trabajado con Cristo, y, cosa que ni los ángeles podrían hacer, han participado de sus sufrimientos; ¿no tendrán acaso algún testimonio acerca de la ciencia de la redención, algo que sea de valor para los seres no caídos?—La Educación, 308 (1903). {EUD 251.4}
Alabando a Dios con música perfecta y melodiosa
Habrá allí música y canto tales como, salvo en las visiones de Dios, ningún mortal ha oído ni concebido ninguna mente […].{EUD 252.1}
El canto que cantarán los redimidos, el canto de su experiencia, declarará la gloria de Dios: “¡Grandes y maravillosas son tus obras, oh Señor Dios Todopoderoso; justos y verdaderos son tus caminos, oh Rey de los siglos! ¿Quién no te temerá, oh Señor, y glorificará tu nombre? porque tú solo eres santo”. Apocalipsis 15:3-4 (VM).—La Educación, 308-308 (1903). {EUD 252.2}
Hay un ángel que siempre guía, que toca primero el arpa y da el tono; luego todos se unen para producir la rica y perfecta música del cielo. Es indescriptible esa melodía celestial y divina.—Joyas de los Testimonios 1:46 (1857). {EUD 252.3}
No como varón de dolores, sino como glorioso y triunfante rey estará sobre el monte de las Olivas mientras que los aleluyas hebreos se mezclen con los hosannas gentiles, y las voces de la grande hueste de los redimidos hagan resonar esta aclamación: Coronadle Señor de todos.—El Deseado de Todas las Gentes, 769-770 (1898). {EUD 252.4}
Escudriñando los tesoros del universo
¡Qué campo se abrirá allí a nuestro estudio cuando se quite el velo que oscurece nuestra vista y nuestros ojos contemplen ese mundo de belleza del cual ahora tenemos vislumbres por medio del microscopio; cuando contemplemos las glorias de los cielos estudiados ahora por medio del telescopio; cuando, borrada la mancha del pecado, toda la tierra aparezca en “la hermosura de Jehová nuestro Dios”! Allí el estudiante de la ciencia podrá leer los informes de la creación, sin hallar señales de la ley del mal. Escuchará la música de las voces de la naturaleza y no descubrirá ninguna nota de llanto ni voz de dolor […].{EUD 252.5}
Todos los tesoros del universo serán abiertos al estudio de los hijos de Dios. Entraremos con inefable deleite en el gozo y en la sabiduría de los seres no caídos. Compartiremos los tesoros ganados durante siglos y siglos pasados en la contemplación de la obra de Dios.—La Educación, 303, 307 (1903). {EUD 252.6}
Libres de las cadenas de la mortalidad, se lanzan en incansable vuelo hacia los lejanos mundos—mundos a los cuales el espectáculo de las miserias humanas causaba estremecimientos de dolor, y que entonaban cantos de alegría al tener noticia de un alma redimida […]. Con visión clara consideran la magnificencia de la creación—soles y estrellas y sistemas planetarios que en el orden a ellos asignado circuyen el trono de la Divinidad. El nombre del Creador se encuentra escrito en todas las cosas, desde las más pequeñas hasta las más grandes, y en todas ellas se ostenta la riqueza de su poder.—Seguridad y Paz en el Conflicto de los Siglos, 736 (1911). {EUD 253.1}
Se repasa la historia sagrada
La multitud de los redimidos viajará de un mundo a otro, y mucho de su tiempo será empleado en escudriñar los misterios de la redención.—Comentario Bíblico Adventista 7:1001 (1886). {EUD 253.2}
Los temas de la redención llenarán los corazones y las mentes y las lenguas de los redimidos a través de las edades eternas. Entenderán las verdades que Cristo anheló abrir ante sus discípulos, pero que ellos no tenían fe para entender. Eternamente irán apareciendo nuevas visiones de la perfección y la gloria de Cristo. Durante los siglos interminables, el fiel padre de familia sacará de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas.—Palabras de Vida del Gran Maestro, 104 (1900). {EUD 253.3}
Entonces se abrirá ante él el curso del gran conflicto que se originó antes de que empezara a existir el tiempo y que no ha de terminar sino hasta que el tiempo termine. Será manifestada la historia del comienzo del pecado; de la fatal mentira y su perversa obra; de la verdad que, sin desviarse de lo recto, ha hecho frente al error y ha vencido. Será descorrido el velo que se interpone entre el mundo visible y el invisible, y se revelarán cosas maravillosas.—La Educación, 304 (1903). {EUD 253.4}
Aunque las aflicciones, las penas y las tentaciones terrenales hayan concluido, y aunque la causa de ellas haya sido suprimida, el pueblo de Dios tendrá siempre un conocimiento claro e inteligente de lo que costó su salvación […]. {EUD 253.5}
Nuestro Redentor llevará siempre las señales de su crucifixión. En su cabeza herida, en su costado, en sus manos y ensus pies se ven las únicas huellas de la obra cruel efectuada por el pecado.—Seguridad y Paz en el Conflicto de los Siglos, 709, 732 (1911). {EUD 253.6}
Se explican las perplejidades de la vida
Entonces serán aclaradas todas las perplejidades de la vida. Donde a nosotros nos pareció ver solo confusión y chasco, propósitos quebrantados y planes desbaratados, se verá un propósito grande, dominante, victorioso, y una armonía divina.—La Educación, 305 (1903). {EUD 254.1}
Allí Jesús nos guiará junto a la corriente viva que fluye del trono de Dios y nos explicará las oscuras providencias a través de las cuales nos condujo en esta tierra a fin de perfeccionar nuestros caracteres.—Testimonies for the Church 8:254 (1904).{EUD 254.2}
Todo lo que nos dejó perplejos en las providencias de Dios quedará aclarado en el mundo venidero. Las cosas difíciles de entender hallarán entonces su explicación. Los misterios de la gracia nos serán revelados. Donde nuestras mentes finitas discernían solamente confusión y promesas quebrantadas, veremos la más perfecta y hermosa armonía, Sabremos que el amor infinito ordenó los incidentes que nos parecieron más penosos. A medida que comprendamos el tierno cuidado de Aquel que hace que todas las cosas obren conjuntamente para nuestro bien, nos regocijaremos con gozo inefable y rebosante de gloria.—Joyas de los Testimonios 3:433 (1909). {EUD 254.3}
El resultado de toda acción noble
Allí, todos los que obraron con espíritu abnegado, verán el fruto de sus labores. Se verá el resultado de cada principio recto y acción noble. Algo de ello vemos ahora. Pero ¡cuán poco del resultado de la obra más noble del mundo se manifiesta en esta vida al obrero! ¡Cuántos trabajan abnegada e incansablemente por los que pasan más allá de su alcance y conocimiento! Los padres y maestros caen en su último sueño con la sensación de que ha sido en vano la obra de su vida; no saben que su fidelidad ha abierto manantiales de bendiciones que nunca pueden dejar de fluir; solo por la fe ven a los hijos que han criado transformarse en una bendición e inspiración para sus semejantes, y multiplicarse mil veces su influencia. {EUD 254.4}
Más de un obrero envía al mundo mensajes de fortaleza, esperanza y valor, palabras portadoras de bendición para los habitantes de todos los países. Mas él poco sabe de los resultados mientras trabaja en la oscuridad y la soledad. Así se otorgan dones, se llevan cargas, y se hace el trabajo. Los hombres siembran la semilla de la cual, sobre sus sepulcros, otros recogen cosechas abundantes. Plantan árboles para que otros coman sus frutos. Se contentan aquí con saber que han puesto en acción agentes que obran para bien. En lo futuro se verá la acción y reacción de todo esto.—La Educación, 306 (1903). {EUD 255.1}
Nuestro gozo aumentará constantemente
Hay misterios en el plan de la redención: la humillación del Hijo de Dios, para que fuese hallado como hombre, el admirable amor y la condescendencia del Padre al entregar a su Hijo; y esos misterios constituyen temas de continuo asombro para los ángeles celestiales […]. Constituirán el estudio de los redimidos a través de las edades eternas. A medida que contemplen la obra de Dios en la creación y la redención, nuevas verdades se revelarán continuamente a su mente asombrada y deleitada. Y a medida que vayan aprendiendo más y más de la sabiduría, el amor y el poder de Dios, su mente se irá ampliando constantemente y su gozo aumentará de continuo.—Joyas de los Testimonios 2:307 (1889). {EUD 255.2}
Y a medida que los años de la eternidad transcurran, traerán consigo revelaciones más ricas y aún más gloriosas respecto de Dios y de Cristo. Así como el conocimiento es progresivo, así también el amor, la reverencia y la dicha irán en aumento. Cuanto más sepan los hombres acerca de Dios, tanto más admirarán su carácter. A medida que Jesús les descubra la riqueza de la redención y los hechos asombrosos del gran conflicto con Satanás, los corazones de los redimidos se estremecerán con gratitud siempre más ferviente, y con arrebatadora alegría tocarán sus arpas de oro; y miríadas de miríadas y millares de millares de voces se unirán para engrosar el potente coro de alabanza.—Seguridad y Paz en el Conflicto de los Siglos, 736-737 (1911). {EUD 255.3}
Queda siempre un infinito más allá
Se desarrollará toda facultad y toda aptitud aumentará. Se impulsarán las mayores empresas, se lograrán las más elevadas aspiraciones y se realizarán las mayores ambiciones. Y aún se levantarán nuevas alturas a las cuales llegar, nuevas maravillas que admirar, nuevas verdades que comprender, nuevos objetos que despertarán las facultades del cuerpo, la mente y el alma.—La Educación, 307 (1903). {EUD 256.1}
No importa cuán lejos podamos avanzar en el conocimiento de la sabiduría y el poder de Dios, siempre queda un infinito más allá.—The Review and Herald, 14 de septiembre de 1886. {EUD 256.2}
Todo el amor paterno que se haya transmitido de generación a generación por medio de los corazones humanos, todos los manantiales de ternura que se hayan abierto en las almas de los hombres, son tan solo como una gota del ilimitado océano, cuando se comparan con el amor infinito e inagotable de Dios. La lengua no lo puede expresar, la pluma no lo puede describir. Podéis meditar en él cada día de vuestra vida; podéis escudriñar las Escrituras diligentemente a fin de comprenderlo; podéis dedicar toda facultad y capacidad que Dios os ha dado al esfuerzo de comprender el amor y la compasión del Padre celestial; y aun queda su infinidad. Podéis estudiar este amor durante siglos, sin comprender nunca plenamente la longitud y la anchura, la profundidad y la altura del amor de Dios al dar a su Hijo para que muriese por el mundo. La eternidad misma no lo revelará nunca plenamente.—Joyas de los Testimonios 2:337 (1889). {EUD 256.3}
Todo el universo declara que Dios es amor
El gran conflicto ha terminado. Ya no hay más pecado ni pecadores. Todo el universo está purificado. La misma pulsación de armonía y de gozo late en toda la creación. De Aquel que todo lo creó manan vida, luz y contentamiento por toda la extensión del espacio infinito. Desde el átomo más imperceptible hasta el mundo más vasto, todas las cosas animadas e inanimadas, declaran en su belleza sin mácula y en júbilo perfecto, que Dios es amor.—Seguridad y Paz en el Conflicto de los Siglos, 737 (1911). {EUD 256.4}

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