¿LA MUERTE DE CRISTO ABROGÓ O ABOLIÓ LA LEY DE DIOS O PARTE DE LA LEY?

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El mundo religioso plantea:

1. Que en la cruz, Cristo abrogó toda la Ley de Dios. Si hubiese sido posible que la Ley fuera cambiada o abrogada. CRISTO NO HABRIA NECESITADO MORIR. Cristo vino a ésta tierra para engrandecer la Ley y hacerla honorable, para demostrar que la Ley de Dios es inmutable. Si las demandas de la Ley de Dios que son obediencia perfecta y perpetua para ser aceptados y muerte eterna para el transgresor se hubiesen podido descartar, el Hijo de Dios NO HABRIA NECESITADO DEJAR SU TRONO, revestir su divinidad con humanidad, no hubiera necesitado vivir una vida de obediencia perfecta y perpetua a la Ley de Dios y tampoco habría necesitado dar SU vida para expiar la transgresión. La vida y la muerte de Cristo prueba que la Ley de Dios es Inmutable. Sal. 89:33-34; MI. 3:6; Stg. 1:17.

2. Otra, parte de los religiosos plantean que no toda la Ley ha sido abrogada sino, SOLO una parte de ella; dicen que una parte de la Ley ha sido cambiada, el cuarto mandamiento (Sábado séptimo día de la semana), o sea el mandamiento del día de reposo, con lo que se altera el único de los diez que revela al Dios Verdadero, el Creador de los cielos y de la tierra.
El argumento es que el sábado fue clavado en la cruz y como ha sido clavado los “cristianos” ya no tenemos más necesidad de guardar este día, hemos sido liberados del deber de guardar este mandamiento. Este es uno de los argumentos para anular la vigencia del cuarto mandamiento. El otro argumento es que como Cristo resucitó en el año 31 D.C. en el primer día de la semana el Salvador trasladó el descanso del séptimo día al primer día de la semana.
Pero estos argumentos que no están basados en un Escrito está, son el cumplimiento de lo que el Profeta Daniel predijo muchos siglos antes de su cumplimiento, que los hombres iban a pensar en cambiar los tiempos y la Ley de Dios. Dn. 7:25. Este gran engaño que creen los religiosos no ataca a toda la Ley; sino que induce a los hombres a despreciar un precepto, un punto de la ley. “por que cualquiera que hubiere guardado toda la Ley y ofendiere en un punto, es hecho culpado de todos” Stg. 2:10. Consintiendo violar un precepto los hombres caen en lo que Cristo dijo “…este pueblo de labios me honra mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran enseñando como doctrinas mandamientos de hombres; porque dejando el mandamiento de Dios os aferráis a la tradición de los hombres”. Mr. 7:6-8. Porque guardar el primer día de la semana (domingo) es mandamiento de hombres y no de Dios.

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