LA PREDICACIÓN DE LAS VERDADES DISTINTIVAS

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LA PROCLAMACIÓN DEL SEGUNDO ADVENIMIENTO

Vivimos en la terminación de la historia de esta tierra. . . La profecía se está cumpliendo. Pronto Cristo vendrá con poder y grande gloria. No tenemos tiempo que perder. Resuene el mensaje con fervientes palabras de amonestación.

Por doquiera debemos persuadir a los hombres a arrepentirse y huir de la ira que vendrá. Tienen almas que salvar o perder. No haya indiferencia en este asunto. El Señor llama a obreros que estén llenos de un propósito ferviente y decidido. Decid a la gente que esté preparada a tiempo y fuera de tiempo. Con las palabras de vida en vuestros labios, id a decir a los hombres y mujeres que el fin de todas las cosas está a las puertas.

Preservemos nuestras almas en el amor de Dios. La nota de amonestación debe ser dada. La verdad no debe languidecer en nuestros labios. Debemos despertar a la gente para que haga una preparación inmediata, porque poco nos imaginamos lo que está delante de nosotros. Estoy tan convencida como siempre de que vivimos en el último remanente del tiempo. Presente cada maestro una puerta abierta ante todos los que quieran venir a Jesús, arrepintiéndose de sus pecados (Carta 105, 1903).

Se me ha indicado que presente palabras de amonestación a nuestros hermanos y hermanas que están en peligro de perder de vista la obra especial para este tiempo. En todo país hemos de promulgar la segunda venida de Cristo, en el lenguaje del revelador, quien proclama: “He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá” (Testimonies, tomo 8, pág. 116. Año 1904).

Ha llegado el tiempo en que el mensaje de la pronta venida de Cristo ha de resonar por todo el mundo (Testimonies, tomo 9, pág. 24. Año 1909).

El Señor viene. Levantad vuestras cabezas y regocijaos. Oh, queremos pensar que los que oyen las gozosas nuevas, que reclaman el amor de Jesús, se sentirán llenos de gozo inenarrable y glorioso. Estas son las buenas y regocijantes nuevas que deberían galvanizar cada alma, y que deberían repetirse en nuestros hogares y compartirse con las personas con quienes nos encontramos en la calle. ¡Qué noticias más gozosas podrían comunicarse!…

Ahora debe oírse a lo largo de toda la línea la voz del centinela: “La mañana viene y también la noche”. La trompeta debe producir una nota certera porque estamos en el gran día de la preparación del Señor (Carta 55, 1886).

Haced resonar la alarma en todo el país. Decid a la gente que el día del Señor está cerca y que se ha aproximado con mucha prisa. Nadie puede sin amonestar. Nosotros habríamos podido estar en el lugar de las pobres almas que están en el error. De acuerdo con la verdad que hemos recibido en más abundancia que otras personas, somos deudores y por lo tanto debemos compartirla con ellas.

No tenemos tiempo que perder. Los poderes de las tinieblas están trabajando con intensa energía, y Satanás avanza con astucia para sorprender a los que ahora duermen, tal como hace un lobo para apoderarse de su presa. Tenemos amonestaciones que debemos dar ahora, tenemos una obra que debemos realizar ahora, porque pronto será más difícil hacerlo de lo que nos imaginamos. . .

La venida del Señor está más cercana de cuando creímos por primera vez. El gran conflicto se está aproximando a su final. Las noticias de cada calamidad que ocurre en el mar o en la tierra son testimonios del hecho de que el fin de todas las cosas está cercano. Las guerras y los rumores de guerra así lo indican. ¿Hay algún cristiano cuyo pulso no se apresure al anticipar los grandes acontecimientos que se están desarrollando ante nuestros ojos?

El Señor está por venir. Oímos los pasos de un Dios que se aproxima para castigar al mundo por su iniquidad. Debemos prepararle el camino desempeñando nuestra parte en la preparación de un pueblo para este gran día (Review and Herald, 12 de noviembre, 1914).

El mensaje de la segunda venida de Cristo debe tener el concurso de un poder viviente. No debemos descansar hasta tanto hayamos visto a muchas almas convertirse a la bendita esperanza del regreso del Señor. En los días de los apóstoles el mensaje que éstos predicaron efectuó una obra real al apartar a las almas de los ídolos para hacerlas servir al Dios viviente. La obra que hoy debemos hacer es igualmente real, y la verdad de ahora sigue siendo verdad tanto como entonces; sólo que debemos predicar el mensaje con mucho más fervor debido a que la venida del Señor está más cercana. El mensaje para esta época es positivo, sencillo y de la más grande importancia Debemos obrar como hombres y mujeres que creen en esto. Nuestra obra consiste en esperar, velar, trabajar, orar y amonestar al mundo…

Todo el cielo está en actividad ocupado en la preparación del día de la venganza de Dios, el día de la liberación de Sión. El tiempo de espera casi ha terminado. Los peregrinos y extranjeros que han estado buscando una patria mejor durante tanto tiempo casi han llegado al hogar. Siento deseos de exclamar: ¡Vamos rumbo a nuestro hogar! Estamos acercándonos rápidamente al tiempo cuando Cristo vendrá para reunir a sus redimidos para llevarlos consigo )Review and Herald, 13 de noviembre de 1913).

Las verdades de la profecía están unidas, y al estudiarlas, forman un hermoso conjunto de verdades prácticas. Todos los discursos que damos han de revelar claramente que estamos esperando, trabajando y orando por la venida del Hijo de Dios. Su venida es nuestra esperanza. Esta esperanza ha de estar vinculada con todas nuestras palabras y obras, con todas nuestras asociaciones y relaciones (Carta 150, 1902).

La comprensión de la esperanza en la segunda venida de Cristo es la clave que abre toda la historia futura, y explica todas las lecciones del porvenir (Carta 218,1906).

La segunda venida del Hijo del Hombre ha de ser el tema maravilloso que se mantenga ante la gente. He aquí un tema que no debe descartarse de nuestros discursos. Las realidades eternas deben mantenerse ante la mente, y las atracciones del mundo aparecen como son, completamente inútiles, como vanidades. ¿Qué hemos de hacer con las vanidades del mundo, sus alabanzas, sus riquezas, sus honores, o sus placeres?

Somos peregrinos y extranjeros que esperamos la bienaventurada esperanza, la manifestación gloriosa de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, y oramos por ella. Si creemos esto y lo manifestamos en nuestra práctica, ¡qué acción vigorosa inspiran esta fe y esta esperanza; que fervientemente amor mutuo; qué vida cuidadosa y santa para la gloria de Dios; y en el respeto que manifestemos por la remuneración, qué nítidas líneas de decoración nos distinguirán con evidencia del mundo! (Manuscrito, 39, 1893).

La verdad de que Cristo viene debe ser mantenida ante toda mente(Carta 131,1900)

Los tiempos y los sazones son del dominio exclusivo de Dios. ¿Y por qué no nos ha dado Dios este conocimiento? Porque no haríamos un uso correcto de él si nos lo diera. De este conocimiento resultaría un estado de cosas tal entre nuestros hermanos que retardaría grandemente la obra de Dios de preparar un pueblo que permanezca en pie en el gran día que ha de venir. No hemos de embarcarnos en especulaciones con respecto a los tiempos y las sazones que Dios ha revelado. Jesús dijo a sus discípulos que velaran, pero no respecto a un tiempo definido. Sus seguidores han de estar en la posición de aquellos que escuchan las ordenes de su Capitán; han de vigilar, esperar, orar y trabajar, mientras se acerca el tiempo para la venida del Señor; pero nadie podrá predecir justamente cuándo vendrá ese tiempo; pues “el día y hora nadie sabe”. No podéis decir que él vendrá de aquí a un año, o dos, o cinco años, ni tampoco debéis postergar su venida declarando que no ocurrirá antes de diez o de veinte años… No hemos de saber el tiempo definido, ni del derramamiento del Espíritu Santo ni de la venida de Cristo (Review and Herald, 22 de marzo, 1892).

LA VERDAD ACERCA DEL SANTUARIO

La correcta comprensión del ministerio del santuario celestial es el fundamento de nuestra fe (Carta 208,1906).

El pueblo de Dios debería comprender claramente el asunto del santuario y del juicio investigador. Todos necesitan conocer por sí mismos el ministerio y la obra de su gran Sumo Sacerdote. De otro modo, les será imposible ejercitar la fe tan esencial en nuestros tiempos, o desempeñar el puesto al que Dios los llama. Cada cual tiene un alma que salvar o perder. Todos tienen una causa pendiente ante el tribunal de Dios. Cada cual debería encontrarse cara a cara con el gran Juez. ¡Cuán importante es, pues, que cada uno contemple a menudo de antemano la solemne escena del juicio en sesión, cuando serán abiertos los libros, cuando con Daniel, cada cual tendrá que estar en pie al fin de los días!

Todos los que han recibido la luz sobre estos asuntos deben dar testimonio de las grandes verdades que Dios les ha confiado. El santuario en el ciclo es el centro mismo de la obra de Cristo en favor de los hombres. Concierne a toda alma que vive en la tierra. Nos revele el plan de la redención, nos conduce hasta el fin mismo del tiempo y anuncia el triunfo final de la lucha entre la justicia y el pecado. Es de la mayor importancia que todos investiguen a fondo estos asuntos, y que estén siempre prontos a dar respuesta a todo aquel que les pidiere razón de la esperanza que hay en ellos (El Conflicto de los Siglos, págs. 542, 543. Año 1888).

El asunto del santuario fue la clave que aclaró el misterio del engaño de 1844. Reveló todo un sistema de verdades, que formaban un conjunto armonioso y demostraban que la mano de Dios había dirigido el gran movimiento adventista, y al poner de manifiesto la situación y la obra de su pueblo le indicaba cuál era su deber de allí en delante (El Conflicto de los Siglos, pág. 476. Año 1888).

Como pueblo, debemos ser estudiantes fervorosos de la profecía; no debemos descansar hasta que entendamos claramente el tema del santuario, que ha sido presentado en las visiones de Daniel y de Juan. Este asunto arroja gran luz sobre nuestra posición y nuestra obra actual, y nos da una prueba irrefutable de que Dios nos ha dirigido en nuestra experiencia pasada. Explica nuestro chasco de 1844, mostrándonos que el santuario que había de ser purificado, no era la tierra, como habíamos supuesto, sino que Cristo entró entonces en el lugar santísimo del santuario celestial, y allí está realizando la obra final de su misión sacerdotal, en cumplimiento de las palabras del ángel comunicadas al profeta Daniel: “Hasta dos mil y trescientos días de tarde y mañana; y el santuario será purificado”.

Nuestra fe con referencia al mensaje del primero, el segundo y el tercer ángeles, era correcta. Los grandes hitos por los cuales hemos pasado son inconmovibles. Aun cuando las huestes del infierno intenten derribarlos de sus fundamentos, y triunfar en el pensamiento de que han tenido éxito, no alcanzarán su objetivo. Estos pilares de verdad permanecen tan incólumes como las montañas eternas, sin ser conmovidos por todos los esfuerzos de los hombres combinados con los de Satanás y su hueste. Podemos aprender mucho, y debemos estar constantemente escudriñando las Escrituras para ver si estas cosas son así. El pueblo de Dios ha de tener ahora sus ojos fijos en el santuario celestial, donde se está realizando el servicio final de nuestro gran Sumo Sacerdote en la obra del juicio: donde él está intercediendo por su pueblo (Review and Herald, 27 de noviembre, 1883).

Debe enseñarse en toda escuela establecida la más sencilla teoría teológico. En esta teoría, la expiación de Cristo debe ser la gran esencia, la verdad central. El tema maravilloso de la redención debe ser presentado a los estudiantes (Manuscrito 156, 1898).

Mientras Cristo está purificando el santuario, los adoradores en la tierra deben repasar cuidadosamente su vida, y comparar su carácter con la norma de justicia (Review and Herald, 8 de abril, 1890).

Durante más de medio siglo, los diferentes puntos de la verdad Presente se han objetado y han sido materia de oposición. Se han presentado como verdades nuevas teorías que no eran verdades y el Espíritu de Dios reveló su error. A medida que se presentaban los grandes pilares de la fe, el espíritu Santo les prestaba su testimonio y especialmente esto es cierto con respecto a las verdades del santuario. Muy repetidamente el Espíritu Santo ha respaldado de una manera notable la predicación de esta doctrina. Pero hoy en día, así como en lo pasado, algunos serán inducidos a idear nuevas teorías y a negar las verdades sobre las cuales el Espíritu de Dios ha colocado su aprobación (Manuscrito 125, 1907).

En el futuro surgirán engaños de toda clase, y necesitamos terreno sólido para nuestros Pies. Necesitamos sólidos pilares para el edificio. No ha de quitarse ni un solo ápice de aquello que el Señor ha establecido. El enemigo presentará falsas doctrinas, tales como la doctrina que no existe el santuario. Este es uno de los puntos en los cuales algunos se apartarán de la fe. ¿Dónde encontraremos seguridad, a menos que sea en las verdades que el Señor nos ha dado durante los últimos cincuenta años? (Review and Herald, 25 de mayo, 1905).

Se acerca el tiempo en que las facultades engañosas de los agentes satánicos se desarrollarán plenamente. Por un lado está Cristo, a quien se le ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Por el otro lado está Satanás, ejerciendo continuamente su poder para seducir, para engañar con fuertes sofismas espiritistas, para quitar a Dios del lugar que debe ocupar en la mente de los hombres.

Satanás está luchando continuamente para sugerir suposiciones fantásticas con respecto al santuario, degradando las maravillosas imágenes de Dios y el ministerio de Cristo por nuestra salvación, a fin de convertirlas en algo que cuadre con la mente carnal. Quita de los corazones de los creyentes el poder director de esas imágenes divinas y lo suple con teorías fantásticas inventadas para anular las verdades de la expiación, y para destruir nuestra confianza en las doctrinas que hemos considerado sagradas desde que fuera dado por primera vez el mensaje del tercer ángel. Así quisiera él despojarnos de nuestra fe en el mismo mensaje que nos ha convertido en un pueblo separado, y que ha dado carácter y poder a nuestra obra (Special Testimonies, Serie B, No. 7, pág. 17. Año 1905).

LA PRESENTACIÓN DE LA LEY Y EL SÁBADO

El Señor tiene un mensaje especial que sus embajadores deben llevar. Deben dar a la gente la amonestación, llamándola a reparar la brecha que ha hecho el papado en la ley de Dios. El sábado ha sido anulado, convirtiéndoselo en un requisito no esencial, que una autoridad humana puede poner a un lado. El día santo del Señor ha sido convertido en un día de trabajo común. Los hombres han derribado el monumento conmemorativo de Dios, colocando un falso día de descanso en su lugar (Manuscrito 35, 1900).

El último mensaje de amonestación al mundo ha de hacer ver a los hombres la importancia de que Dios concede a su ley. Tan claramente ha de ser presentada la verdad que ningún transgresor que la oiga tenga excusa por dejar de discernir la importancia de la obediencia a los mandamientos de Dios.

Se me ha ordenado que diga: Reunid las pruebas bíblicas de que Dios santificó el séptimo día y leed estas pruebas ante la congregación. Mostrad a los que no oyeron la verdad que todos los que se apartan de un claro “Así dice Jehová”, deberán sufrir el resultado de su conducta. En todos los siglos, el sábado ha sido la prueba de la lealtad de Dios. “Señal es para siempre entre mí y los hijos de Israel”, declara el Señor (Obreros Evangélicos, págs. 154, 155. Año 1915).

La luz concerniente a las declaraciones obligatorias de la ley de Dios ha de ser presentada por doquiera. Esto ha de ser una cuestión decisiva. Probará al mundo (Special Testimonies, Serie A, No. 7, págs. 17, 18. Año 1874).

He tenido que interrumpir la tarea de escribir para tener una entrevista con el hermano —-. El se halla algo perplejo… Deseaba saber cómo presentar la verdad al entrar en nuevos campos, y si el sábado debía ser predicado primero.

Le dije que el mejor plan y el más sabio sería espaciarse en temas que despertaran la conciencia. El podía hablar a la gente acerca de la santidad práctica; la devoción y la piedad; y presentar la vida abnegada de Jesús como nuestro ejemplo, hasta que viera el contraste con la propia vida de ellos, vida indulgente hacia el yo, y llegaran a sentirse insatisfechos con su vida no cristiana.

Luego presentadles las profecías; mostradles la pureza y las declaraciones de carácter obligatorio de la Palabra de Dios. Ni una jota ni en tilde de esta ley ha de perder su fuerza, sino que sostiene su obligatoriedad para cada alma hasta el fin del tiempo. Cuando la ley de Dios es anulada; cuando el mundo cristiano se una con los católicos y mundanos para anular el efecto de los mandamientos de Dios, entonces el pueblo elegido del Señor se levantará para defender la ley de Jehová.

Este es el “engaño” que Pablo usó; ésta es la prudencia de la serpiente y la sencillez de la paloma. Cuando llegamos a una comunidad que está familiarizada con nuestra fe, no necesita seguirse este procedimiento cuidadoso, pero en todos los casos deben hacerse esfuerzos especiales para acercarse a los corazones por medio de esfuerzos personales. Evitad criticar a las iglesias, no permitáis que la gente tenga la idea de que vuestra obra ha de derribar, sino edificar, y presentar la verdad como es en Jesús. Espaciaos mucho en la necesidad de la piedad vital (Carta 2, 1885).

El mensaje de la verdad es nuevo y asombroso para los pobladores de este país [Australia]. Las doctrinas bíblicas presentados son una nueva revelación y ellos consideran los nuevos conceptos como expresiones de infidelidad. Al presentar el asunto del domingo o la unión de la iglesia y el Estado, hacedlo con todo cuidado. No dará resultado presentar las posiciones definidas que han sido y que serán expuestas necesariamente a los Estados Unidos.

Estos temas deben introducirse con precaución. Aún no nos hemos afirmado en este país. El enemigo de la rectitud ha estado trabajando, y aún lo está haciendo con todos los recursos que es capaz de inventar a fin de estorbar la obra que debería hacerse para esclarecer y educar a la gente; sus fuerzas están aumentando. Las demoras en que se han incurrido han estado dando ventajas a Satanás para que él se anticipe y ocupe el campo y lo prepare para que ofrezca una fuerte resistencia.

La demora de nuestro pueblo para levantar el estandarte en nuestras grandes ciudades no está en armonía con la luz dada por Dios. Una luz vacilante ha estado brillando en las ciudades, y ha sido suficiente tan sólo para que los falsos pastores sientan que de que es tiempo de que los trabajen activamente para presentar fábulas y falsedades a fin de apartar a la gente del mensaje de la verdad. Se ha llevado a cabo un pequeño esfuerzo, pero no se ha dispuesto de hombres ni de recursos financieros para hacer la obra. Satanás ha obrado y obrara con sus maravillas mentirosas, y sus fuertes engaños serán aceptados en el lugar donde el estandarte de la verdad debería haber sido alcanzado. Ahora bien, el hecho que el pueblo de Dios que conoce la verdad ha fallado en cumplir con su deber de acuerdo con la luz dada en la Palabra de Dios hace necesario que tengamos más cuidado a fin de no ofender a los que no creen antes de haber oído las razones de nuestra fe con respecto al sábado y al domingo…

Es necesario dar ahora mismo a la gente una instrucción paciente y bondadosa; no hay que contrarrestar de una sola vez la educación recibida durante toda la vida; los que presentan la verdad deben manifestar mucho tacto y paciencia en el esfuerzo (Manuscrito sin fecha, No. 79).

No debéis creer que es vuestro deber introducir argumentos sobre el asunto del sábado al encontraros con la gente. Si las personas mencionan el tema, decidles que no constituye esto vuestra preocupación ahora. Pero cuando ellos entregan su corazón, su mente y su voluntad a Dios, entonces están preparados, libres de prejuicios, para pesar la evidencia con respecto a estas solemnes verdades decisivas (Carta 77, 1891).

Se necesita cuidado; pero mientras algunos de los obreros son cautelosos, y avanzan lentamente, si no hay relacionadas con ellos personas que en la obra vean la necesidad de ser agresivas, se perderá mucho; pasarán las oportunidades, y la providencia de Dios que prepara el camino no se discernirá.

Cuando las personas que están bajo convicción no son inducidas a efectuar una decisión en la primera oportunidad posible, existe peligro de que la convicción vaya desapareciendo…

Con frecuencia, cuando una congregación se encuentra precisamente en el momento en que el corazón está preparado para el asunto del sábado, se posterga este tema por temor a las consecuencias. Esto se ha hecho, y el resultado no ha sido bueno (Carta 31, 1892).

Cuando tenéis una congregación delante de vosotros solamente durante dos semanas, no posterguéis la presentación del sábado hasta que se presente todo lo demás, suponiendo que así preparáis el camino para ese tema. Elevad la norma, los mandamientos de Dios y la fe de Jesús. Haced de esto el tema importante. Luego, por vuestros poderosos argumentos, dadle una fuerza aún mayor. Espaciaos más en el Apocalipsis. Leed, explicad y destacad su enseñanza,

Nuestra guerra es agresiva. Tremendos problemas están delante de nosotros, sí, son inminentes. Asciendan nuestras oraciones a Dios para que los cuatro ángeles todavía sostengan los cuatro vientos, a fin de que no soplen para perjudicar o destruir, hasta que la última amonestación haya sido dada al mundo. Trabajemos entonces en armonía con nuestras oraciones.

Que nada empequeñezca la fuerza de la verdad para este tiempo. La verdad presente ha de ser nuestra preocupación. El mensaje del tercer ángel debe hacer su obra de separar de las iglesias a un pueblo que sostendrá los principios de la verdad eterna (Testimonies, tomo 6, pág. 61. Año 1900).

Como pueblo nos encontramos en peligro de dar el mensaje del tercer ángel de una manera tan indefinida que no impresione a la gente. Nuestro mensaje es un mensaje de vida y muerte, y debemos permitir que este mensaje aparezca como es: el gran poder de Dios. Entonces el Señor lo hará eficaz. Hemos de presentarlo con toda su fuerza notable (Carta 209, 1899).

Satanás ha ideado un estado de cosas por el cual la proclamación del mensaje del tercer ángel será detenida. Debemos precavernos de sus planes y métodos. No debe suavizarse el tono de la verdad, no debe disimularse el mensaje para este tiempo. El mensaje del tercer ángel debe ser fortalecido y confirmado. El capítulo dieciocho de Apocalipsis revela la importancia de presentar la verdad no en términos mesurados, sino con valentía y poder. Ha habido demasiados rodeos en la proclamación del mensaje del tercer ángel. El mensaje no ha sido dado tan clara y distintamente como debiera haber sido proclamado (Manuscrito 16, 1900).

Cristo presentó los principios de la ley de Dios de una manera directa y con fuerza, mostrando a sus oyentes que habían dejado de poner en práctica estos principios. Sus palabras eran tan definidas y precisas que los que lo escuchaban, no hallaban oportunidad para cavilar o levantar objeciones (Review and Herald, 13 de septiembre, 1906).

A los gentiles [Pablo] les predicó a Cristo como su única esperanza de salvación, pero no tenía al principio algo definido que decir sobre la ley. Más después que sus corazones entraban en calor con la presentación de Cristo como el don de Dios a este mundo, y de lo que comprendía la obra del Redentor al hacer el costoso sacrificio para manifestar el amor de Dios al hombre, mostraba con la más elocuente, sencillez ese amor por todo el género humano -tanto judíos como gentiles- para que pudieran salvarse entregando sus corazones al Señor. Así, una vez que, enternecidos y subyugados se entregaban al Señor, presentaba la ley de Dios como la prueba de su obediencia. Esta era la manera en que trabajaba: adaptaba sus métodos para ganar almas (Special Testimonies, Serie A, No. 6, pág. 55. Año 1895).

No hagáis prominentes los rasgos del mensaje que son una condenación de las costumbres y prácticas de la gente, hasta que los oyentes tengan una oportunidad de conocer que somos creyentes en Cristo, que creemos en su divinidad y su preexistencia. Sea el testimonio del Redentor del mundo el tema en el cual nos espaciemos (Testimonies, tomo 6, pág. 58, Año 1900).

Comprendan los que no son de nuestra fe que predicamos el Evangelio así como la ley, y se regocijarán por estas verdades, y muchos se decidirán en favor de la verdad (Carta 1, 1889).

La ley y el Evangelio, revelados en la palabra, han de ser predicados a la gente; pues la ley y el Evangelio combinados, convencerán de pecado. La ley de Dios, aun cuando condene al pecado, señala el Evangelio, revelando a Jesucristo, en el cual “habita toda la plenitud de la divinidad corporalmente”. La gloria del Evangelio refleja luz sobre la era judaica, dando significado a toda la economía hebrea de símbolos y sombras. Así, tanto la ley como el Evangelio, están combinados. En ningún discurso se los debe divorciar (Manuscrito 21, 1891).

Los religionistas generalmente han divorciado la ley y el Evangelio, en tanto que nosotros, por otra parte, casi hemos hecho lo mismo desde otro punto de vista. No hemos mantenido ante la gente la justicia de Cristo y el pleno significado de su gran plan de redención. Hemos descartado a Cristo y a su amor incomparable; hemos introducido teorías y razonamientos, y hemos predicado argumentos (Manuscrito 24, 1890).

Si tenemos el espíritu y el poder del mensaje del tercer ángel, debemos presentar juntos la ley y el Evangelio, porque van juntos (Obreros Evangélicos, pág. 169. Año 1915).

Vivimos en unos días que constituyen un tiempo que exige una constante vigilancia, un tiempo en el que el pueblo de Dios debería estar despierto y llevando la gran obra de presentar la luz acerca del sábado… Esta postrera advertencia a los habitantes de la tierra debe hacer que los hombres vean la importancia que Dios atribuye a su santa ley. Hay que presentar la verdad con tanta claridad que ningún transgresor que la escuche deje de advertir la importancia que tiene la obediencia al mandamiento del sábado…

Hay una obra que todos deben hacer a fin de que las sencillas verdades de la Palabra de Dios sean conocidas. Las palabras de las escrituras deberían imprimirse y publicarse tal como aparecen en la Biblia. Sería muy conveniente si se publicaran tal como aparecen en la Biblia el capítulo 19 de Éxodo y la mayor parte del capítulo 20, y los versículos 12 a 18 del capítulo 3. Colocad estas verdades en libritos y folletos y dejad que la palabra de Dios hable a la gente. Cuando se predique un sermón de importancia especial acerca de la ley imprimidlo si tenéis los medios para hacerlo. Luego, cuando os enfrenten los defensores de las leyes dominicales, poned esos folletos en sus manos. Decidles que no tenéis nada que discutir acerca del asunto del domingo, porque tenéis un claro “Así dice Jehová” que respalda nuestra observancia del séptimo día (Review and Herald, 26 de marzo, 1908).

Hemos de manifestar al mundo los puros, nobles y santos principios que han de distinguir al mundo del pueblo de Dios. En lugar de que el pueblo de Dios llegue a distinguirse cada vez menos definitivamente de los que no guardan el sábado, han de hacer la observancia del sábado tan prominente que el mundo no pueda dejar de reconocer que son adventistas del séptimo día (Manuscrito 162, 1903).

En el tiempo mismo en que vivimos, el Señor ha llamado a su pueblo y le ha dado un mensaje para presentar. Lo ha llamado a exponer la maldad del hombre de pecado, que ha hecho de la ley del domingo un poder distintivo, que ha pensado cambiar los tiempos y la ley, y ha oprimido al pueblo de Dios que se mantiene firme para honrarlo y guardar el único verdadero día de reposo, el sábado de la creación, como santo para el señor (Testimonios para los ministros, pág. 118. Año 1903).

El señor se ha agradó en dar a su pueblo el mensaje del tercer ángel como un mensaje decisivo para presentar al mundo. Juan contempla a un pueblo distinto y separado del mundo, que se rehusa a adorar a la bestia o a su imagen, que tiene la señal de Dios, que guarda su sábado, el séptimo día, que ha de ser mantenido santo como un monumento conmemorativo del Dios viviente, el Creador de los cielos y de la tierra. De este pueblo escribe el apóstol: “Aquí están los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús” (Carta 98, 1900).

Pero cuando la observancia del domingo sea impuesta por la ley, y que el mundo sea ilustrado respecto a la obligación del verdadero día de descanso, entonces el que transgrediere el mandamiento de Dios para obedecer un precepto que no tiene mayor autoridad que la de Roma, honrará con ello al papado por encima de Dios: rendirá homenaje a Roma y al poder que impone la institución establecida por Roma: adorará la bestia y su imagen. Cuando los hombres rechacen entonces la institución que Dios declaró ser el signo de su autoridad, y honren en su lugar lo que Roma escogió como signo de su supremacía, ellos aceptarán de hecho el signo de la sumisión a Roma, “la marca de la bestia”. Y sólo cuando la cuestión haya sido expuesta así a las claras ante los hombres, y ellos hayan sido llamados a escoger entre los mandamientos de Dios y los mandamientos de los hombres, será cuando los que perseveren en la transgresión recibirán “la marca de la bestia” (El Conflicto de los Siglos, págs. 502, 503. Año 1888).

El cambio del sábado es una señal o marca de la autoridad de la Iglesia Romana. Aquellos que, comprendiendo las aseveraciones del cuarto mandamiento, escogen observar el falso día de descanso en lugar del verdadero, están con ello rindiendo homenaje al único poder que lo ordena. La marca de la bestia es el día de descanso papal, que ha sido aceptado por el mundo en lugar del día señalado por Dios.

Nadie hasta ahora ha recibido la marca de la bestia. El tiempo de prueba no ha llegado aún. Hay cristianos verdaderos en todas las iglesias, sin exceptuar la comunidad católica romana. Nadie es condenado hasta que haya tenido la luz y haya visto la obligación del cuarto mandamiento. Pero cuando se ponga en vigencia el decreto que ordena falsificar el sábado, y el fuerte clamor del tercer ángel amoneste a los hombres contra la adoración de la bestia y su imagen, se trazará claramente la línea entre lo falso y lo verdadero. Entonces los que continúen aún en transgresión recibirán la marca de la bestia.

Con pasos rápidos nos aproximamos a este período. Cuando las iglesias protestantes se unan con el poder secular para sostener una falsa religión, a la cual se opusieron sus antepasados soportando la más terrible persecución, entonces el día de descanso papal será hecho obligatorio por la autoridad combinada de la iglesia y el estado. Habrá una apostasía nacional, que determinará tan sólo la ruina nacional (Manuscrito 51, 1899).

Si se os ha presentado la luz de la verdad que revela el sábado del cuarto mandamiento y que muestra que en la Palabra de Dios no hay fundamento para la observancia del domingo, y sin embargo seguís aferrándoos al falso día de reposo, rehusando observar el santo sábado al que Dios llama “mi día santo”, recibís la marca de la bestia. ¿Cuándo ocurre esto? Cuando obedecéis el decreto que os ordena dejar de trabajar el domingo para adorar a Dios, mientras sabéis que no hay una sola palabra en la Biblia que muestre que el domingo no sea un día como todos los demás, entonces consentís en recibir la marca de la bestia y rechazáis el sello de Dios (Review and Herald, 13 de julio, 1897).

Dios ha dado a los hombres el sábado como una señal entre él y ellos, como una prueba de su lealtad. Aquellos que, después de recibir la luz concerniente a la ley de Dios continúen desobedeciendo y exaltando las leyes humanas por encima de la ley de Dios, en la gran crisis que está delante de nosotros, recibirán la marca de la bestia (Carta 98, 1900).

No hemos de provocar a los que han aceptado este día de descanso espurio, una institución del papado, en lugar del santo sábado de Dios. El que no tengan los argumentos de la Biblia en su favor, los vuelve más airados y resueltos a suplir en lugar de los argumentos que faltan en la Palabra de Dios, el poder de su fuerza. La fuerza de la persecución sigue los pasos del dragón. Por lo tanto, debe ejercerse gran cuidado para no producir provocación alguna (Carta 55, 1886).

Los esfuerzos de Satanás contra los abogados de la verdad se tomarán más intensos y decididos a medida que se aproxime el tiempo del fin. Así como en los días de Cristo los sacerdotes y dirigentes principales instigaron al pueblo contra él, así también los dirigentes religiosos promoverán encono y prejuicios contra la verdad para este tiempo. La gente estará lista para realizar actos de violencia y oposición en los cuales nunca habrían pensado si no hubieran sido empapados con la animosidad de los cristianos profesos contra la verdad.

¿Y cuál será la conducta que deberán seguir los abogados de la verdad? Poseen la Palabra de Dios eterna e inmutable y deberán dar a conocer el hecho de que tienen la verdad tal como fue revelada por Jesús. Sus palabras no deben ser ásperas ni hirientes. En su presentación de la verdad deben manifestar el amor, la humildad y mansedumbre de Cristo. Deben dejar que la verdad sea la que corte; la Palabra de Dios es como una espada aguda de dos filos, y se abrirá paso hasta el corazón. Los que saben que poseen la verdad no deberán, mediante el uso de expresiones duras y severas, dar a Satanás la oportunidad de tergiversar el espíritu con que hablan (Review and Herald, 14 de octubre, 1902).

Me fue mostrado que Satanás se nos está adelantando. La ley de Dios ha de ser invalidada por los instrumentos de Satanás. En nuestro país que se jacta de la libertad, se acabará la libertad religiosa. Se definirá el conflicto sobre la cuestión del sábado, y esto conmoverá a todo el mundo.

El tiempo en que podemos trabajar es limitado y Dios pide que los ministros y el pueblo cumpla su deber sin tardanza. Maestros sabios como serpientes e inofensivos como palomas deben acudir para ayudar al Señor, para ayudar al Señor contra los poderosos. Hay muchas personas que no comprenden las profecías relacionadas con estos días, y por lo tanto deben ser iluminadas (Carta 1, 1875).

LOS PROBLEMAS RELATIVOS A LA OBSERVANCIA DEL SÁBADO

A menudo cuando nuestros obreros presentan la decisiva verdad del sábado al pueblo, algunos se detienen vacilantes por temor de atraer la pobreza y penurias sobre ellos mismos y sobre sus familias. Dicen: Sí, veo lo que tratáis de mostrarme, con respecto a la observancia del séptimo día de la semana; pero temo que si guardo el sábado perderé mi puesto, y no podré atender a mi familia. Y así, muchos conservan su puesto mundano y desobedecen el mandato de Dios. Pero estos versículos [Luc. 12:1-7], nos enseña que el Señor conoce todas nuestras circunstancias; comprende nuestros inconvenientes; y cuida de todos los que perseveran en conocer al Señor. Nunca permitirá que sus hijos sean tentados más de lo que puedan soportar.

Cristo declaró a sus discípulos: “No os acongojéis por vuestra vida, qué habéis de comer, o qué habéis de vestir: ¿no es la vida más que el alimento, y el cuerpo que el vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni allegan en alfolíes; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No sois vosotros mucho mejores que ellas? Más ¿quién de vosotros podrá, congojándose, añadir a su estatura un codo?” “Pues si no podéis aun lo que es menos, ¿para qué estáis afanosos de lo demás?”

Sosteniendo ante ellos el lirio del campo con su hermosura y su pureza, el Salvador continuó: “reparad los lirios del campo, cómo crecen; no trabajan ni hilan; mas os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria fue vestido así como uno de ello. Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana es echada en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más por vosotros, hombres de poca fe?

“No os congojéis pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o con qué nos cubriremos? Porque los gentiles buscan todas las cosas: que vuestro Padre Celestial sabe que de todas estas cosas habéis menester. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”.

Cristo enseña aquí una preciosa lección con respecto a su servicio. Cualesquiera sean las cosas que ocurran, él dice: “Servid a Dios”. Cualesquiera sean los inconvenientes y las durezas que os encontréis, confiad en el Señor. No tenemos razón para afligirnos y temer, si hacemos nuestra resolución en favor de la verdad, de que nosotros y nuestras familias sufriremos. Hacerlo es manifestar la de fe en Dios. “Vuestro Padre celestial sabe que de todas estas cosas tenéis menester”, dice el Salvador. Si estudiáramos la Palabra mas fielmente, creceríamos en fe (Manuscrito 83, 1909).

Es éste un tiempo importante para estas localidades donde se ha despertado interés. Un gran número de personas… están en valle de la decisión. Conceda el Señor a sus siervos sabiduría para hablar palabras tales que les den coraje para confesar la verdad y rendir a Dios su voluntad y la entera devoción de su corazón. Oramos por que el Señor inspire con fe a estas almas que están convencidas de la verdad de que el séptimo día es día de descanso del Señor, oramos por que no consulten con sus propios sentimientos y permitan que el enemigo los induzca a decidir que el sacrificio es demasiado grande.

Sufrirán pérdida en los asuntos materiales, y la mano ayudadora no faltará. Muchos preguntan: “¿Cómo podremos mantener a maestras familias? Perderemos nuestras ocupaciones no bien decidamos observar el séptimo día y no trabajar en sábado. ¿Morirán de hambre nuestras familias?” ¿Qué podemos contestar? La pobreza y la necesidad se ven en todos lados, y hay almas sinceras que no saben qué deben hacer. No se atreven a tomar una decisión, aunque saben que el séptimo día es el sábado del Señor. Saben en Señor bendijo el séptimo día y lo apartó para que el hombre lo observe como un recordativo de la creación de éste mundo hecha por Dios en seis días y de su reposo en el día séptimo.

Se nos aflige el corazón cuando vemos las dificultades que se alzan como montañas ante estas personas, las perspectivas de escasez y necesidad para ellas y la posibilidad que sus hijos pidan sin recibir. Más de uno dice: “Quiero guardar el sábado, pero en cuanto avise a mi empleador que he decidido observar el día de reposo, el me despedirá”. Hay cientos de personas que esperan la oportunidad de ocupar los puestos que queden vacantes. Esto me aflige mucho. Todo lo que podemos hacer es animarlos a que tengan fe y orar por ellos. Algunas veces quisiera tener un millón de dólares, porque podría emplear cada uno de ellos en esta obra…

Muchas personas llegan a transgredir abiertamente la santa ley de Dios, como resultado de su unión, de su acuerdo y de su colaboración con sus compañeros que son instrumentos de Satanás. Dios les envía luz para sacarlos del engaño, pero ellos rehusan aceptar la Palabra de Dios tal como está escrita. Aceptan, en cambio, el error y prefieren las mentiras de Satanás antes que un “Así dice Jehová”. Y estos abogados del error hacen que sea muy difícil que los que captan la verdad la obedezcan.

Los ojos humanos ven únicamente hambre ante los que observan el sábado (Manuscrito 19, 1894).

Nunca necesita alguien temer que la observancia del verdadero sábado dará por resultado el hambre. Isa. 58: 11, 12; Prov. 7; 2; Isa. 58: 14. Estas promesas constituyen una respuesta suficiente a todas las excusas que el hombre pueda inventar para rehusarse a guardar el sábado. Aun cuando, después de comenzar a guardar la ley de Dios, parezca imposible sostener a la familia, comprenda toda alma en duda que Dios ha prometido cuidar de aquellos que obedecen sus mandamientos (Manuscrito 116, 1902).

Se requiere valor moral para adoptar la posición en favor de la observancia de los mandamientos del Señor. Un opositor de la verdad dijo cierta vez que únicamente las personas de mente débil, necias e ignorantes se apartarían de las iglesias para observar el séptimo día como día de reposo. Pero un ministro que había aceptado la verdad replicó: “Si Ud. piensa que la gente de mente débil hace esto, procure hacerlo Ud. mismo”. El acto de colocarse en el lado impopular requiere valor moral, firmeza, decisión, perseverancia y mucha oración. Estemos agradecidos porque ahora podemos acudir a Cristo tal como antaño iban a él en el templo los pobres y los dolientes. . .

Ud. no se ha atrevido a pisotear los mandamientos de Dios, y se ha puesto en el lado de la verdad impopular, y ahora deje que los resultados sean los que fueren. ¿Cree Ud. que el Salvador se alejará y lo dejará luchar solo? No; nunca. Pero él nunca dijo a sus discípulos que no experimentarían pruebas, que no tendrían que manifestar abnegación ni realizar sacrificios. El Maestro fue varón de dolores, experimentado en quebrantos. “Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos” (2Cor. 8: 9). Damos gracias a Dios porque en su pobreza Ud. puede llamar a Dios su Padre.

La pobreza está por sobrecoger a este mundo, y habrá un tiempo de angustia como nunca ha habido hasta ahora. Habrá guerras y rumores de guerra, y la palidez invadirá los rostros de los hombres. Puede ser que Ud. tenga que sufrir angustia; puede ser que algunas veces pase hambre; pero Dios no lo olvidará en su sufrimiento. El probará su fe. No debemos vivir para agradarnos. Estamos aquí para dar a conocer a Cristo al mundo, para representarlo a él y su poder ante la humanidad (Manuscrito 37, 1894).

En el desierto, cuando todos los medios de sustento se habían agotado, Dios envió a su pueblo maná del cielo, y esto en una provisión suficiente y constante. Dicha provisión había de enseñarles que mientras confiasen en Dios y anduviesen en sus caminos, él no los abandonaría. El Salvador puso ahora en práctica la lección que había enseñado Israel. La palabra de Dios había dado socorro a la hueste hebrea, y la misma palabra se lo daría también a Jesús. Esperó el tiempo en que Dios había de traerle alivio. Se hallaba en el desierto en obediencia a Dios, y no iba a obtener alimentos siguiendo las sugestiones de Satanás. En presencia del universo, atestiguó que es menor calamidad sufrir lo que venga, que apartarse en un ápice de la voluntad de Dios.

“No con sólo el pan vivirá el hombre, mas con toda palabra que sale de la boca de Dios”. Muchas veces el que sigue a Cristo se ve colocado donde no puede servir a Dios y llevar adelante sus empresas mundanales. Tal vez le parezca que la obediencia a algún claro requerimiento de Dios le privará de sus medios de sostén. Satanás quisiera hacerle creer que debe sacrificar las convicciones de su conciencia. Pero lo único en que podemos confiar en este mundo es la Palabra de Dios. “Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” ” (Mat. 6: 33). Aun en esta vida, no puede beneficiarnos el apartarnos de la voluntad de nuestro Padre celestial. Cuando aprendamos a conocer el poder de su palabra no seguiremos las sugestiones de Satanás para obtener alimento o salvarnos la vida. Lo único que preguntaremos será: ¿Cuál es la orden de Dios, y cuál es su promesa? Conociéndolas, obedeceremos la primera y confiaremos en la segunda (El Deseado de Todas las Gentes, págs. 96, 97. Año 1898).

El enemigo le ha estado diciendo que espere una oportunidad más conveniente. El ha estado cerca con sus artificios, presentándole a Ud. las ventajas que tendría si no observara el sábado, y las desventajas que resultarían de guardarlo. Ha preparado estas diversas excusas para inducirlo a no efectuar su decisión de obedecer la ley de Dios. Satanás es un engañador. Falsifica el carácter de Dios, y Ud. ha aceptado su tentación. Todas las imaginaciones que Ud. ha hecho han demostrado falta de confianza en su Padre celestial.

Pensó que después de haber alcanzado cierta prosperidad en su negocio, obedecería el sábado del cuarto mandamiento. Pero el Señor exige de cada uno de sus súbditos total obediencia. Los requisitos de Dios le fueron presentados a Ud., y Ud. ha estado imponiendo condiciones a Dios. Y todo el tiempo Satanás ha estado trabajando para hacerle a Ud. cada vez más imposible, a medida que consideraba el asunto, decidirse a guardar el sábado. Se ha estado Ud. volviendo cada vez menos susceptible a la obra del Espíritu de Dios sobre su corazón. El Señor me ha dado un mensaje para Ud. y para sus hijos, que asuman el deber que han descuidado por mucho tiempo, de andar en la luz como él está en la luz. “Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón de toda tu alma y de toda tu mente “. “Haz esto- dijo Cristo a un doctor de la ley- y vivirás”. Esta es la voz de Dios a Ud. mismo y a sus hijos. La ley de Dios es buena, justa y provechosa para todos los que obedecen , y Ud. mostrará que honra a quien obedece.

Cuando su mente se haya puesto de acuerdo con la voluntad de Dios, para obedecer sus mandamientos, ¿piensa que el Señor tendrá cuidado de Ud. y de sus intereses temporales? Casi ha estado persuadido, pero no obedeció. Pensó esperar hasta que el camino se aclarara ante Ud. El Señor ha hecho a todo agente humano responsable de su conducta. Las exigencias d Dios han de ser su primera consideración. La obediencia a Dios es su primer deber. Ha de dejar todas las consecuencias en las manos del Señor. Ha estado vacilando porque ahora no se da cuenta de las poderosas convicciones que una vez tuvo, y no quiere someterse para obedecer. No necesita esperar una convicción tan profunda otra vez. Tendrá que obedecer a Dios y hacer su resolución en favor de la verdad, sintiéndolo o sin sentirlo. Lo que debe que hacer ahora es trabajar resueltamente desde el mismo principio, para hacer sus decisiones, cualesquiera sean sus consecuencias (Carta 72, 1893).

Vivíd en armonía con cada nuevo rayo de luz que recibís. Vuestros intereses eternos están incluidos en esto, y por esto os digo: “Apreciad cada rayo de luz”. Pedid de rodillas a Cristo que el Espíritu Santo obre en vuestro corazón para que no os alejéis de su ley (Manuscrito 10, 1894).

No penséis que si hacéis una resolución en favor de la verdad bíblica, perderéis vuestro puesto. Haréis mejor en perder vuestro puesto que perder a Jesús. Os será mejor ser participantes de la abnegación del Señor que andar en vuestro propio camino buscando recoger los tesoros de esta vida. No podéis llevar ninguno de ellos a la tumba. Saldréis de la tumba sin nada, pero si tenéis a Jesús lo tendréis todo. El es todo lo que necesitaréis para resistir la prueba del día de Dios, ¿y no es esto suficiente para vosotros? (Manuscrito 20, 1894)

Los hombres pueden poner en acción toda la combatividad que les plazca, pero de todos modos los mandamientos de Dios seguirán siendo los mandamientos de Dios. Hemos decidido guardarlos y vivir, [preservar] su ley como la niña de nuestro ojo. Denuncien los hombres la ley de Dios y pisoteen al pueblo que guarda los mandamientos. ¿Pueden hacer esto y vivir? Es imposible. Dios tiene su norma para medir el carácter, y los que le obedecen son los que vivirán, y el protegerá a los que guardan la ley como la niña de sus ojos (Manuscrito 5, 1891).

Entre los que aceptaron la verdad en ____ el invierno pasado, había un joven que salió de la escuela a que asistía a fin de guardar el sábado. Se le preguntó que haría para ganarse la vida. Replicó: “Dios me ha dado fuerza física y trabajaré en cualquier cosa antes que quebrantar sus mandamientos”. Algunos estaban ansiosos de darle un cargo en la imprenta, pero alguien dijo: “No. Cuando el manifieste que obedecerá a Dios a cualquier costo, entonces sabremos que es el hombre que necesitamos en esta oficina. Pero si no tiene principios suficientemente sólidos para hacer esto, entonces es el hombre que no necesitamos”.

El pastor ____ vino a verme y me preguntó si debían estimular a ese joven a que pensase que se le daría un cargo en la oficina. Le dije: “El Dios del cielo le ha presentado el eterno peso de gloria que espera al vencedor, y si él como Moisés aprecia la recompensa se pondrá decididamente de parte de la verdad. Pero si se le ofrece un soborno u otro atractivo se le causará daño. Sin embargo, nuestro deber consiste en ayudarle a ver que debe andar por fe, pero no se le deje luchar solo, porque Satanás lo tentará, por lo tanto debéis prestarle toda la ayuda posible” (Manuscrito 26, 1886).

Los que profesamos observar el santo día de reposo de Dios, necesitamos llevar a cabo una reforma en lo que atañe al sábado. Algunos hablan de sus negocios y trazan planes en sábado, y Dios considerará como si en realidad hubiesen efectuado esas transacciones comerciales.

Otros que conocen muy bien las evidencias bíblicas que muestran que el séptimo día es el día de reposo, se asocian con hombres que no respetan el santo día de Dios. Un observador del sábado no puede permitir que sus empleados pagados con su dinero, trabajen en sábado. Si permite, por amor al lucro, que su socio incrédulo haga funcionar la empresa comercial en la que él participa, es igualmente culpable con el incrédulo; y es su deber disolver esta sociedad sin tomar en cuenta lo que pueda perder. Tal vez los hombres piensen que no pueden darse el lujo de obedecer a Dios, pero tampoco pueden permitirse desobedecerle. Los que son descuidados en su observancia del sábado sufrirán una gran pérdida (Review and Herald, 18 de marzo, 1884).

Encontramos aquí la mejor clase de gente por la que podamos trabajar. Para muchas de estas personas no sería difícil observar el sábado ____ es un lugar donde se crían muchas aves. Casi cada casa de los alrededores de la ciudad tiene criaderos de aves. Las casas no están construidas en grupos, sino que están aparte unas de otras, y a menudo están rodeadas por varios acres de terreno. Se crían toda clase de aves, y los huevos son fácilmente vendidos en ____ y en ____, y son llevados a la ciudad en barcos.

Escribo esto para que comprendáis la situación. Muchas familias se ganan la vida criando aves, y debido a esto no se debe hacer surgir la objeción

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