Pensad en las cosas del cielo

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Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. Apocalipsis 7:14.{MSV 341.2}
Mientras estaba en visión, Juan vio un grupo de personas vestidas con ropas blancas… Estaban en el templo de Dios. Allí llegarán todos los que recurran a los méritos de Cristo y laven sus ropas en su sangre. Se ha hecho provisión para que podamos sentarnos con Cristo en su trono, pero la condición es que estemos en armonía con la ley de Dios…{MSV 341.3}
No podemos permitirnos perder el cielo. Debemos conversar acerca de las cosas celestiales. Allí no habrá muerte ni dolor. ¿Por qué somos tan remisos para hablar de esas cosas? ¿Por qué nos referimos siempre a las cosas terrenales?… Pronto vendrá Cristo a reunir a los que estén preparados para llevarlos a ese glorioso lugar. “Así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan”. Hebreos 9:28.{MSV 341.4}
¿Nos agrada pensar en ese acontecimiento o preferimos ignorarlo?… Cuanto más hablemos de Jesús, tanto más reflejaremos su divina imagen. Mediante la contemplación somos transformados.—En Lugares Celestiales, 372.{MSV 341.5}
Necesitamos que Cristo forme parte de nuestra experiencia religiosa. Cuando os reunís, sea Cristo y su salvación el motivo de vuestra conversación… Mientras más hablemos de Jesús, más de sus incomparables encantos lograremos contemplar.—In Heavenly Places, 370.{MSV 341.6}
Los que no hayan placer en pensar y hablar de Dios en esta vida, no gozarán de la vida venidera, donde Dios estará siempre presente, habitando con su pueblo. Pero los que se deleitan en pensar en Dios, estarán en su elemento respirando la atmósfera del cielo.—En Lugares Celestiales, 372.{MSV 342.1}
Los que en esta tierra amen los pensamientos relacionados con el cielo, se sentirán felices con las compañías y los placeres santos… “Y no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán, y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes”. Apocalipsis 22:3, 4In Heavenly Places, 370.{MSV 342.2}

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