Un ministerio divinamente señalado | La Iglesia Remanente

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Un ministerio divinamente señalado | La Iglesia Remanente


 Dios tiene una iglesia, y ésta tiene un ministerio designado divinamente. “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en Aquel que es la cabeza, esto es, Cristo”.{IR 77.1}

El Señor tiene sus agentes designados, y una iglesia que ha sobrevivido persecuciones, conflictos y tinieblas. Jesús amó a la iglesia y se dio a sí mismo por ella, y él la restaurará, refinará, ennoblecerá y elevará, para que subsista firmemente en medio de las influencias corruptoras de este mundo. Hombres designados por Dios han sido escogidos para velar con celoso cuidado y vigilante perseverancia, para que la iglesia no sea destruida por los malos designios de Satanás, sino que subsista en el mundo y fomente la gloria de Dios entre los hombres. Habrá siempre un fiero conflicto entre la iglesia y el mundo. Un espíritu chocará contra otro, un principio contra otro, la verdad contra el error; pero en la crisis que ya se ha iniciado y que pronto ha de culminar, los hombres de experiencia habrán de hacer la obra que Dios les ha asignado, y velar por las almas como quienes han de dar cuenta.{IR 78.1}

Los que llevan este mensaje de error, denunciando a la iglesia como Babilonia, descuidan la obra que Dios les ha designado, están en contra de la organización, y en contra del sencillo mandato de Dios, pronunciado por Malaquías, de traer todos los diezmos a la tesorería de la casa del Señor, e imaginan que ellos tienen una obra que hacer, a saber, amonestar a quienes Dios ha escogido para hacer progresar su mensaje de verdad. Estos obreros no están añadiendo eficiencia a la causa y al reino del Señor, sino que están empeñados en una obra similar a aquella en la cual se halla empeñado el enemigo de toda justicia. Abandonen estos hombres—que se levantan contra los métodos y los medios ordenados por Dios para hacer progresar su obra en estos días de peligro—, todas sus opiniones antibíblicas concernientes a la naturaleza, la función y el poder de los agentes designados por el Señor. {IR 78.2}

Entiendan todos las palabras que escribo ahora. Los que colaboran con Dios son sólo sus instrumentos, y no poseen en sí mismos gracia o santidad inherentes. Sólo al cooperar con los seres celestiales podrán tener éxito. No son sino vasos terrenos, depositarios en quienes Dios pone los tesoros de su verdad. Pablo puede plantar y Apolos regar, pero es únicamente Dios quien da el crecimiento.{IR 79.1}

El Señor habla por medio de los agentes que ha designado, y ningún hombre o confederación de hombres ha de insultar al Espíritu de Dios, negándose a oír el mensaje de la Palabra de Dios de los labios de sus mensajeros escogidos. Al negarse a oír el mensaje de Dios, los hombres se encierran en una cámara de tinieblas. Mantienen sus almas encerradas y alejadas de grandes bendiciones, y al manifestar falta de respeto por los agentes que Dios designó, privan a Cristo de la gloria que le corresponde. {IR 79.2}

 

Cuidaos de los falsos maestros

 

Dios no es el autor de la confusión, sino de la paz. Pero Satanás es un enemigo vigilante que nunca duerme, que siempre obra sobre las mentes humanas, y busca un suelo en el cual pueda sembrar su cizaña. Si halla alguien a quien pueda alistar en su servicio, le sugerirá ideas y teorías falsas, y lo hará celoso en la defensa del error. La verdad no sólo convierte, sino que purifica a quien la recibe. Jesús nos aconseja que nos guardemos de los falsos maestros. Desde el comienzo de nuestra obra, se han levantado de vez en cuando hombres que defendían teorías nuevas y sorprendentes. Pero si los que aseveran creer la verdad acudiesen a quienes tienen experiencia, y a la Palabra de Dios, con un espíritu humilde y susceptible de ser enseñado, y examinasen sus teorías a la luz de la verdad, con la ayuda de los hermanos que han sido diligentes estudiosos de la Biblia, y al mismo tiempo dirigiesen súplicas a Dios, preguntando: ¿Es éste el camino del Señor, o es una senda falsa en la cual Satanás quiere guiarme?, recibirían luz, y escaparían de la red del cazador. {IR 80.1}

Desconfíen todos nuestros hermanos y hermanas, de cualquiera que quiera fijar una fecha cuando el Señor ha de cumplir su palabra con respecto a su venida, o con respecto a cualquier otra promesa de significado especial que haya hecho. “No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad”. Pueden los falsos maestros parecer muy celosos por la obra de Dios, y gastar recursos en presentar sus teorías al mundo y a la iglesia; pero como mezclan el error con la verdad, su mensaje es engañoso, y extraviará a las almas por senderos falsos. Es necesario hacerles frente y oponérseles, no porque sean hombres malos, sino porque enseñan errores y procuran poner sobre la mentira el sello de la verdad.{IR 81.1}

Cuanta lástima inspira ver a ciertos hombres darse tanto trabajo para descubrir alguna teoría errónea, cuando hay un alfolí lleno de preciosas gemas de verdad que podrían enriquecer a todos en la santísima fe. En vez de enseñar la verdad, permiten que su imaginación se espacie en aquello que es nuevo y extraño, y se ponen en desacuerdo con aquellos a quienes Dios está usando para que su pueblo ascienda a la plataforma de la verdad. Desechan todo lo que se ha dicho acerca de la unidad de sentimiento, y pisotean la oración de Cristo como si la unidad por la cual él oró no fuera esencial, y no hubiese necesidad de que sus discípulos sean uno, como él es uno con el Padre. Escapan por la tangente, y como Jehú, invitan a sus hermanos a seguir su ejemplo de celo por el Señor. {IR 81.2}

Si su celo los indujera a trabajar en armonía con sus hermanos que han soportado el calor y la carga del día; si fuesen tan perseverantes para vencer los desalientos y obstáculos como lo han sido sus hermanos, bien podría imitárseles y Dios los aceptaría. Mas han de ser condenados los hombres que salen a proclamar una luz maravillosa, y con todo se apartan de los agentes a quienes Dios está guiando. Así fue como obraron Coré, Datán y Abiram, y se nos relata su acción como amonestación para todos. No debemos hacer como ellos hicieron al acusar y condenar a aquellos a quienes Dios impuso la carga de la obra.{IR 82.1}

Los que han proclamado que la Iglesia Adventista del Séptimo Día es Babilonia, han hecho uso de losTestimonios para dar a su posición un apoyo aparente; pero, ¿por qué no presentaron lo que durante años ha sido el corazón de mi mensaje, la unidad de la iglesia? ¿Por qué no citaron las palabras del ángel: “Uníos, uníos, uníos”? ¿Por qué no repitieron la amonestación, ni declararon el principio de que “en la unión hay fuerza, en la división debilidad”? Mensajes semejantes a los que han sido proclamados por estos hombres dividen a la iglesia y nos avergüenzan delante de los enemigos de la verdad, y en tales mensajes se revela claramente la obra especiosa del gran engañador, que quisiera impedir a la iglesia alcanzar la perfección y la unidad. Estos maestros siguen las teas que ellos mismos encendieron, obran de acuerdo con su propio juicio independiente y tergiversan la verdad con nociones y teorías falsas. Rechazan el consejo de sus hermanos y siguen su camino hasta que lleguen a ser precisamente lo que Satanás desea que sean: Desequilibrados mentales. {IR 82.2}

Amonesto a mis hermanos para que se pongan en guardia contra la obra de Satanás en cualquiera de sus formas. El gran adversario de Dios y del hombre, se regocija hoy por haber tenido éxito en lo que respecta a engañar a las almas y distraer sus recursos y talentos para fines perjudiciales. Su dinero podría haberse dedicado a hacer progresar la verdad presente, pero en vez de ello se ha gastado en presentar opiniones que no tienen fundamento en la verdad. {IR 83.1}

 

Otro ejemplo

 

En 1845 un hombre llamado Curtis hizo una obra similar en el estado de Massachussetts. Presentó una falsa doctrina, y entretejió con sus teorías, declaraciones y párrafos de los Testimonios, y publicó sus opiniones en elDay Star, y en forma de hojas sueltas. Durante varios años estas publicaciones han dado su fruto funesto, y han traído oprobio a los Testimonios que, en su totalidad, de ninguna manera sostenían su obra. Mi esposo le escribió y le preguntó qué pretendía al presentar los Testimonios entretejidos con sus propias palabras para sostener aquello a lo cual nos oponíamos, y le pidió que corrigiera la impresión que su obra había causado. Se negó terminantemente a hacerlo, diciendo que sus teorías eran la verdad, y que las visiones debían haber corroborado sus puntos de vista, y que virtualmente los sostenían, pero que yo me había olvidado de escribir los asuntos que aclaraban sus teorías. {IR 84.1}

En todo momento, desde el comienzo de la obra, se han levantado individuos, uno tras otro, para hacer esta clase de tarea, y yo he tenido dificultades y he debido incurrir en gastos para contrarrestar estas falsedades. Han publicado sus opiniones y han engañado a muchas almas, pero quiera Dios guardar las ovejas de su prado.—The Review and Herald, 12 de septiembre de 1893; reimpreso en Testimonios para los Ministros, 52-57.{IR 85.1}

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