Un nuevo canto en nuestro corazón

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Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios.

Verán esto muchos, y temerán, y confiarán en Jehová. Salmos 40:3.

 El que cree en Cristo se hace uno con Cristo para mostrar la gloria de Dios, pues Dios ha puesto un nuevo cántico en su boca, una alabanza al Señor. Diariamente desea conocer más de Cristo para que pueda llegar a ser más como él. Discierne las cosas espirituales y disfruta de la contemplación de Cristo; y al contemplarlo, es transformado imperceptiblemente a la imagen de Cristo. … No hace depender la aceptación de Dios de lo que el pueda hacer, sino que descansa completamente en los méritos de la justicia de Cristo. Sin embargo, sabe que no puede ser negligente y ser hijo de Dios. Escudriña las Escrituras que testifican de Cristo ante él, que lo presentan como el Modelo perfecto.

Ante su mente se despliega una verdad preciosa, y la recibe en el santuario íntimo de su alma. Las atracciones del mundo le resultan insípidas pues la gloria y el valor de la eternidad se abren ante él. Puede decir con el apóstol: “No hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios”. 1 Corintios 2:12.

El que tiene una experiencia genuina en las cosas de Dios, no será indiferente para los que están en tinieblas, sino que preguntará: ¿Qué diría Jesús a estas pobres almas necesitadas? Procurará hacer brillar su luz. Orará en procura de sabiduría, gracia y tacto, para saber hablar una palabra en sazón al cansado. En lugar de ocuparse de conversar de cosas baladíes, de chancear y bromear, será un mayordomo fiel de la gracia de Dios, aprovechará al máximo sus oportunidades, y la semilla sembrada brotará y dará frutos para vida eterna. El tesoro de la verdad está en su corazón y puede producir buenas cosas.—The Youth’s Instructor, 22 de [161] diciembre de 1892.

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