Como ladrón en la noche | El juicio Investigador

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¿Que significa venir como ladrón en la noche?

La frase “He aquí vengo como ladron” (Apocalipsis 16:15), debe de conectarse con la fresca escatologia “El día y la hora nada sabe” (Mateo 24:36).

Entonces tenemos dos preguntas que responder ¿Que significa venir como padrón?, ¿Y cuál es el día que viene como ladron?

Bueno, para entender estos eventos apocalípticos es importante notar el contexto de las palabras de Jesus en el sermón profético.

“Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre. Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre.” ‭‭S. Mateo‬ ‭24:36-39‬ ‭RVR1960‬

Si notamos estas palabras, Jesús hace un paralelo entre el diluvio y su venida, si notan los antidiluvianos quedaron perdidos y sin esperanza, al momento de entrar Noé en arca y cerrarse la puerta, después pasan siete días cae el diluvio, si notan entre el primer hasta y el segundo hasta hay un periodo de siete días. Jesus dijo “así será la venida del hijo del hombre”, técnicamente los el mundo antiguo quedo perdido cuando la puerta se cerró.

También antes de la aparición de Cristo en las nubes del cielo se cerrará una puerta, ¿Pero cuál puerta?. La parábola de la Diez vírgenes nos da un vislumbre sobre este tema. Está parábola debe de conectarse con el mismo sermón profético de Mateo 24. La parábola de la Diez vírgenes representa la condición de la iglesia antes de su venida (Mateo 25:1-2). Está parábola enseña que antes de que Jesus regrese por segunda ves , se cerrará una puerta para la vírgenes insensatas, o sea para los cristianos nominales de tiempo presente.

“Pero mientras ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta.” S. Mateo‬ ‭25:10‬ ‭RVR1960‬‬.

¿De que puerta se habla aquí?

La Biblia enseña que en el cielo hay un santuario real y físico donde ministra Jesus en favor de su pueblo (Hebreos 8:1-5), este santuario es el gran original, el verdadero tabernáculo de donde Moisés tomo copia para hacer el tabernáculo en el desierto (Éxodo 25:8-9), el tabernáculo poseía cuatro lugares claves, y cada departamento lo dividían puertas, el campamento, el atrio, el lugar santo y lugar santísimo.

La Biblia claramente presenta en la forma en que estaba divido el santuario, el campamento de los pecadores, el atrio, lugar santo y lugar santísimo. Estas cuatro partes del santuario representan cuatro fusiones de Cristo en diferentes etapas de la historia para poder resolver el problema cósmico del pecado. En el campamento significa que Jesús se humanizo para poder habitar entre los pecadores y así comprenderlos (Hebreos 2:1:14-18), en atrio representa que Jesús como nuestro sacrificio sustituto (Juan 1:29; 3:16-19), el lugar santo Jesús es nuestro abogado (Hebreos 7:25; 1 Juan 2:1-2; 1 Timoteo 2:5), el lugar santísimo representa que Jesus es nuestro abogado y también nuestro Juez (Juan 5:22), y la salida del lugar santísimo representa que Jesús es nuestro rey de reyes y señor de señores (Apocalipsis 19:11-14).

¿Cuando Jesus entró al oficiar al Santuario como Sumo Sacerdote?

El santuario celestial posee atrio, ese atrio no está en el cielo, es la tierra donde murió el cordero (Juan 1:29; Romanos 6:4-5), en año 31 d.C Jesús entró a oficiar solo al lugar santo del santuario celestial (Hechos 1:9-11), Jesús es ungido como sumo sacerdote en el día de Pentecostés, exactamente como lo hacían los sumo sacerdotes Levitas (Levítico 8:1-12; Hechos 2:1-2). La puerta del lugar santo se cerró al momento de abrirse la puerta del lugar santísimo, y así comenzar el día de la expiación, o purificación del santuario, mientras que el servicio diario era conocido como “tamid” o continuo, el servicio anual era conocido como el “Yom Kipur” (Levítico 16), o día del perdón realizado una ves al año (Hebreos 9:1-9).

¿Cuando es que Jesús entró al lugar santísimo del santuario celestial?

Cristo había entrado a oficiar su ministerio como sumo sacerdote durante la dispensación cristiana en el año 31, al ascender Cristo al cielo empezó su obra mediadora en el lugar santo del santuario celestial (Hebreos 9:11; 6:20; 7:25; 8:1); durante más de dos mil años Jesús estuvo oficiando su obra mediadora en el lugar santo del santuario celestial, pero al final de los 2,300 días (Daniel 8:14), que terminarían en el otoño de 1844, Cristo pasaría al lugar santo al lugar santísimo del santuario al lugar santísimo donde se encuentra el arca del pacto donde se encueran los Diez Mandamientos (Apocalipsis 11:19; Éxodo 25:21; Deuteronomio 10:1-5).

Eso significa que la puerta del lugar santísimo fue abierta en año de 1844, (Apocalipsis 11:19), y desde entonces estamos viviendo bajo la proclamación del juicio (Apocalips 14:7).

Pero según la profecía antes de que Jesús regrese habrá una puerta que se cerrará y nadie podrá entrar (Apocalipsis 15:8), la obra de intersección para la humanidad habrá terminado (Apocalipsis 8:5; 22:11), este evento vendrá en una forma sorpresiva como ladron en la noche y sin aviso.

“He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza.” Apocalipsis‬ ‭16:15‬ ‭RVR1960‬

Este pasaje se aplica particularmente a la forma sorpresiva en que finalizará el juicio investigador y concluirá el tiempo de gracia. El factor sorpresa está implícito en este evento. En realidad el día que viene como ladrón en la noche es el cierre de puerta de la gracia y no la segunda Venida como muchos dicen.

De la venida de Jesús que se habla en estos pasajes, es cuando Jesus viene al Padre para ser investido con ropas de rey de reyes, y después se cierra la puerta de la oportunidad para el mundo.

“Entonces vi que Jesús se despojaba de sus vestiduras sacerdotales y se revestía de sus más regias galas. Llevaba en la cabeza muchas coronas, una corona dentro de otra. Rodeado de la hueste angélica, dejó el cielo. Las plagas estaban cayendo sobre los moradores de la tierra. Algunos acusaban a Dios y lo maldecían. Otros acudían presurosos al pueblo de Dios para suplicarle que les enseñara cómo escapar de los juicios divinos. Pero los santos no tenían nada que decirles. La última lágrima había sido derramada en favor de los pecadores, había sido ofrecida la última angustiosa oración, se había soportado la última carga y se había dado el postrer aviso. La dulce voz de la misericordia ya no había de invitarlos. Cuando los santos y el cielo entero se interesaban por su salvación, ellos no se habían interesado en sí mismos. La vida y la muerte estuvieron frente a ellos. Muchos deseaban la vida, pero no se esforzaron por obtenerla. No escogieron la vida, y ya no había sangre expiatoria para purificar a los culpables ni Salvador compasivo que abogara por ellos y exclamase: “¡Dale al pecador un poco de tiempo todavía!” Todo el cielo se unió a Jesús cuando oyó estas palabras: “Hecho está. Consumado es”. El plan de salvación se había cumplido, pero pocos habían querido aceptarlo. Y cuando se silenció la dulce voz de la misericordia, el miedo y el horror invadieron a los malvados. Con terrible claridad oyeron estas palabras: “¡Demasiado tarde! ¡Demasiado tarde!” – {HR 424.1}

“Jesús nos ha dejado esta palabra: “Velad, pues, porque no sabéis cuándo vendrá el Señor de la casa; si al anochecer, o a la medianoche, o al canto del gallo, o a la mañana; para que cuando venga de repente, no os halle durmiendo. Y lo que a vosotros digo, a todos lo digo: Velad”. Marcos 13:35-37. Estamos esperando y velando con la mira puesta en el regreso del Maestro, que traerá el amanecer, no sea que viniendo de repente nos encuentre durmiendo. ¿A qué tiempo se refiere aquí? No a la manifestación de Cristo en las nubes del cielo para encontrar un pueblo dormido. No; sino cuando regrese de su ministerio en el lugar santísimo del santuario celestial, cuando deponga sus atuendos sacerdotales y se revista de atavíos de venganza, y cuando se promulgue el decreto que dice: “El que es injusto, sea injusto todavía; y el que es justo, practique la justicia todavía; y el que es santo, santifíquese todavía”. Apocalipsis 22:11. – {2TI 172.1}

Cuando Jesús deje de interceder por el hombre, los casos de todos estarán decididos para siempre. El tiempo de prueba termina; la intercesión de Cristo cesa en el cielo. Ese momento por fin llega repentinamente sobre todos, y los que no purificaron sus almas por la obediencia a la verdad, estarán durmiendo.

por Rafael Díaz

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